martes, 17 de julio de 2018

Treves & Hyde, un restaurante alegre en color mostaza

El color mostaza es sinónimo de energía y vitalidad resultando al mismo tiempo cálido y acogedor. En el interiorismo es frecuente utilizarlo para dar amplitud y sensación de luminosidad.
Su aplicación a gran escala es apta sólo para los más intrépidos ya que para muchos resulta demasiado “vistoso”, aunque, como suele ocurrir en estos casos, basta salir de la casa de uno mismo y emplearlo en oficinas, tiendas o restaurantes, para que sea aceptado sin ningún reparo.
Y de un caso así queremos ver el ejemplo práctico; un restaurante donde el color mostaza es el absoluto protagonista, marcando el tono y estilo de decoración que percibirán los clientes al entrar en el establecimiento.
Antes de entrar en materia, conozcamos un poco más acerca de este local llamado Treves & Hyde:
Se trata de un restaurante de 130m2 emplazado cerca de Whitechapel, en el este de Londres. Su objetivo es poder ofrecer a sus clientes un espacio que puedan utilizar desde la mañana hasta la noche, sin necesidad de un horario de comidas establecido.
Concebido para poder trabajar allí con el portátil, como una zona de coworking, observaron que la gente que fuese exclusivamente a comer podría sentirse algo incómoda, con lo que decidieron que la estética del local sería claramente la de un restaurante.
Y ahora sí, llegados al punto de la estética, nos adentramos como siempre hacemos en el análisis del diseño creado por el estudio Grzywinski + Pons.

Paredes y techos de color

A simple vista lo que más destaca es la continuidad entre el techo y las paredes que, en algunas zonas, tienen el mismo tono mostaza.

Sin embargo, no lo hacen necesariamente en el mismo material. Hasta media altura se alzan una serie de listones lacados en mostaza, para continuar sobre la pared lisa hasta llegar al techo, pintado en el mismo color.
En otras zonas vemos el contraste creado entre los listones y la pared de hormigón sin tratar sobre los que se apoyan.
El resto de paredes, las que dan a la fachada, se encuentran completamente acristaladas, para dejar paso libre a la luz natural que baña el interior del restaurante.

Azulejos con lechada de otro color

Se trata de un recurso sencillo pero muy efectivo para dar un toque de diseño al local. Se consigue un gran contraste cuando se emplea un color distinto para la lechada, que marca aún más la geometría del los azulejos de tipo metro.

En este caso los diseñadores han jugado con el gris y el rosa. Desde luego, pocos se atreverían a mezclar el color mostaza con el rosa, pero al tratarse de un espacio tan pequeño el de la junta entre azulejos, queda estupendamente.

Encimera barra de mármol

Continuando con la zona del bar, vemos que no sólo han querido darle fuerza en la parte de la bajo barra. Para la encimera han elegido una piedra grisácea con bastante veta y grosor, lo que le aporta mucho carácter a la barra.

Además, podemos ver este mismo material en la zona de la trasbarra, donde recubre buena parte de la pared y se crea el juego de dos baldas, una de de este mismo material y otra de madera.

Reposapiés barra

En la parte más baja de la barra encontramos un reposapiés en el que observamos que los diseñadores han querido dar un toque de distinción para que no pase desapercibido.

Su acabado dorado resalta sobre el azulejo gris y su brillo contrasta con la madera mate de los taburetes.

Estantería colgante de hierro

Nos faltaba un punto fuerte y sobrio de color y ese lo aporta el hierro pintado en negro de la estantería que cuelga sobre la barra. En ella, para salirse de lo habitual en otros bares, se han colocado una serie de plantas con macetas de barro. Y el decorar con plantas siempre será un acierto.

El conjunto formado por todos los elementos que hemos visto, hace que la zona de bar funcione como un foco de atención para los clientes, sobre el que gira todo el interiorismo del restaurante.

Apliques industriales

Y como de buen diseño es encontrar repetidas las tonalidades y materiales empleados en otras zonas del espacio, en este restaurante vemos el acabado negro en los apliques industriales y espejos redondos colocados en las paredes laterales.

Mobiliario de madera
Y para terminar, no podía faltar un toquecito de madera, siempre cálida y acogedora que tiene la virtud de quedar siempre bien .

En este caso han optado por su versión más clara y la han empleado en los taburetes de la barra, en las mesas de comedor y en la estructura de las sillas.

Para más información visiten: Grzywinski + Pons
Vía: Decofilia