viernes, 1 de febrero de 2019

Azul envolvente para disfrutar de la gastronomía y el arte en Milán.

rgastudio fusiona gastronomía y arte, historia y diseño en la nueva cafetería de la Pinacoteca de Brera.
En el elegante barrio milanés de Brera se encuentra este museo, que ofrece a sus visitantes una de las colecciones de pintura italiana más destacadas. El edificio que lo alberga, el Palazzo di Brera, es un edificio de estilo barroco tardío que se levantó sobre los restos de un monasterio del siglo XIV.
Caffè Fernanda
El nuevo café forma parte de un proyecto más general de reestructuración de la Pinacoteca di Brera y de su colección. Diseñado por rgastudio, el nuevo hotspot de la ciudad lombarda toma el nombre de Fernanda Wittgens. La visionaria directora fue responsable de la reapertura del museo en 1950, después de los terribles bombardeos del ’43.
Caffè Fernanda se encuentra en la primera planta, ocupando el espacio de la antigua entrada principal. Se ha concebido como una parte integrante del recorrido del museo. Ofrece un oasis de gastronomía y arte en la rica escena cultural de Milán. Y además entra en diálogo con el proyecto de conservación emprendido hace tres años por el director James Bradburne.
De ahí surge la coherencia a nivel de materiales y cromática del diseño con el resto de los espacios de la galería. Por otro lado, los arquitectos han tratado también de hacer una reinterpretación de la arquitectura de la década de 1950.
El intenso tono azul petróleo con el que se han pintado las paredes está en consonancia con los tonos cálidos de las salas de la galería. Resalta además las obras de arte expuestas en el café: La Conversione del Duca d’Aquitania de Pietro Damini, Le tre Grazie di Bertel Thorvaldsen, el busto de Fernanda Wittgens de Marino Marini, así como el retrato de esta mujer por parte de Attilio Rossi.
Los proyectores de LED ajustables, montados en rieles que imitan las vigas de yeso preexistentes, son la única fuente de luz, como corresponde al entorno y las obras.
Se han recuperado y restaurado los espléndidos pavimentos de mármol Fiore di Pesco, así como los marcos de mármol Rosso Lepanto.
Bajo la gran pintura del siglo XVII de Damini se levanta el frente con esquinas curvadas de la barra del bar. Su diseño evoca muebles de madera acanalada de los años 50. Para realizarla se han utilizado listones de sección semicircular de nogal canaletto, rematadas por una superficie inusualmente fina de latón antiguo.
El mismo bronce, aún más fino, enmarca el gran espejo, en el que no solo se reflejan las botellas de la barra, sino también el bajorrelieve del escultor danés Bertel Thordvalsen.

Materiales y mobiliario

Para las mesas se ha escogido igualmente latón y nogal. Las sillas de madera de fresno modelo Nym y Nemea (de Pedrali), así como los sillones Jazz – con tapicería de cuero rosa polvo y marco de acero acabado de latón antiguo – delimitan diferentes ambientes dentro del café.

A la misma marca italiana pertenecen los asientos modulares (modelo Modus) con los que se ha realizado el banco corrido que se apoya en una de las paredes.

Esta coherencia material garantiza la armonía del espacio, permitiendo una apreciación libre de las obras de arte. Descansando en los mullidos sillones de color rosa y bronce, se puede admirar el busto de Marini, mientras que las mesas del bar ofrecen una vista privilegiada tanto del retrato de Attilio Rossi como del famoso Beso de Francesco Hayez, ubicado en la última sala de la galería.
La cafetería también cuenta con un área al aire libre, con vistas al patio, protegida por el porche. Aquí, las sillas y mesas Nolita de Pedrali, realizadas completamente en acero para garantizar la máxima solidez y durabilidad, permiten al visitante experimentar agradables momentos de descanso.

Fotografía: © Michele Nastasi
Para más información visiten: rgastudio
Vía: diarioDESIGN




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