domingo, 6 de enero de 2019

Colores fríos, ¿dónde y cómo utilizarlos?

Azul agua, verde menta, cobalto oscuro, violeta purpúreo y rosa intenso son colores fríos que pueden ayudarle a refrescar su hogar con solo una mano de pintura. Son solo una pequeña representación de las muchas tonalidades clasificadas como frías. Tonalidades que no debe tener miedo a utilizar si su hogar recibe abundante luz solar y que contribuirán a crear ambientes serenos si utiliza las versiones mas claras de las mismas o con mucho carácter si apuesta por las oscuras.

Colores fríos
La calidez o frialdad de un color atiende a sensaciones térmicas subjetivas. Un color es frío o cálido en función de cómo lo percibe el ojo humano y la interpretación de la sensación que provoca en el cerebro. Los colores fríos, que hoy nos ocupan, provocan sensación de serenidad, recogimiento, pasividad, sentimentalismo y frío. Pero también evocan lejanía, cautela, y en gran cantidad producen efecto de amplitud.
Fríos claros
Son los tonos más suaves del azul, el verde y el violeta. Al ser claros, producen un efecto de amplitud que resulta muy interesante en estancias pequeñas, con pocos metros entre pared y pared. También resultan adecuados para decorar estancias muy soleadas, ya que aportan frescor al ambiente.
Esta paleta de colores transmite serenidad, relajación y recogimiento. No debe extrañarnos, por tanto, que los colores fríos claros sean habituales en dormitorios, zonas de descanso y cuartos de baño. El azul celeste es uno de los favoritos por propiciar atmósferas ligeras y suaves. También lo son el verde aguamarina para decorar espacios dedicados al descanso, el lavanda para imprimir naturalidad y sobriedad a los espacios y el rosa pastel para crear ambientes muy femeninos.
Fríos oscuros
Esta gama de colores fríos incluye tonos como el azul añil, el rosa intenso o el verde eucalipto. Son colores con una gran fuerza decorativa y que imprimen mucho carácter a una estancia. Suelen reservarse a salones, despachos, bibliotecas o dormitorios y utilizarse en determinadas paredes o muebles, combinados con tonos claros o neutros para no recargar ambientes.
Son colores cuyo resultado varía mucho dependiendo de cómo y dónde se utilicen. Pueden contribuir a crear estancias relajadas, rústicas o sofisticadas. El azul añil, por ejemplo, es un color muy asociado al Mediterráneo y por tanto muy adecuado para decorar casas de verano. El verde atlántico se utiliza mucho en ambientes rústicos, mientras que el berenjena se convierte en símbolo de elegancia y sofisticación en las zonas urbanas.

Dónde y cómo usar los colores fríos
Aunque para muchos la elección de los colores resulte una cuestión banal, basada en las tendencias, es uno de los aspectos mas importantes por el efecto directo que tiene en nuestras sensaciones, sentimientos y estado de ánimo. Es lo que se conoce como la ‘psicología del color’.
La elección de los colores es uno de los aspectos a los que más tiempo debiéramos dedicar según los expertos. ¿Cuánta luz hay en la habitación que quieres decorar? ¿Hacia dónde está orientada la habitación? ¿A qué hora vamos a estar en esta habitación?¿Qué tipo de luz artificial utilizaremos en la estancia? ¿Queremos que la habitación parezca más grande o más recogida? Son sólo algunas de las preguntas que debiéramos hacernos para tomar la decisión correcta.

Paredes
Los colores fríos suelen ser los elegidos para pintar las paredes. Pintar las paredes de colores neutros como blancos o grises claros y dar a las estancias un acento de color con pequeños detalles como muebles, cojines o cuadros es una gran elección. La mejor cuando las dimensiones de la habitación son reducidas y/o carece de luz natural.
Una buena alternativa es apostar por una base clara en tonos azules, verdes o malvas. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que dichos colores transmitirán tranquilidad, quietud y armonía y que pueden no resultar apropiados para decorar espacios creativos. Además, pueden limitarnos a la hora de escoger los muebles y accesorios que decorarán la habitación.
Colores oscuros como el verde pino o el violeta berenjena tenderán a empequeñecer los espacios pero a cambio imprimirán personalidad y carácter a la estancia. Pueden ser una buena alternativa para decorar estancias de grandes dimensiones y abundante luz natural, pero también para dotar de carácter estancias como la biblioteca o el salón aplicadas en una única pared.
Accesorios y muebles de color
¿Quiere que un color frío sea protagonista de su habitación pero no se atreve a aplicarlo en las paredes? Comience por utilizarlo en los accesorios: un cojín, un jarrón, las cortinas… Cuanto más distribuido esté, más harmonioso será el resultado. Y si lo que quiere es llamar la atención sobre un rincón en concreto utilice un mueble en ese color que destaque sobre el resto de la decoración: una butaca, una mesa, una alacena
Espacios monocromáticos
¿Le gustan los espacios monocromáticos? Cuando decoramos un espacio apostando por un esquema monocromático, lo mejor que podemos hacer es apostar por colores fríos. Funcionan mejor que los colores cálidos en este tipo de soluciones decorativas. ¿Por qué? Porque son más sutiles y discretos.
Hay que tener las cosas muy claras para apostar por esta alternativa. El verde y el azul son los colores mas utilizados para decorar espacios monocromáticos, pero también hemos encontrado alternativas rosa palo, muy femeninas, que merece la pena contemplar. Las posibilidades son amplias pero es necesario ser atrevido para apostar por ellas.
Como habrán podido comprobar existe una lista casi interminable de opciones para incorporar los colores fríos en la decoración de nuestro hogar. Únicamente tiene que elegir el que mas le guste.

Vía: decoora

No hay comentarios:

Publicar un comentario