miércoles, 9 de mayo de 2018

Un dúplex nórdico que combina lo social y lo privado

Cuando se trata de dar forma a nuestro hogar, no vale seguir tendencias, ni modas. Su espacio le define. Las tardes de luz y el olor al frescor de la calle invitan a elegir un rincón en casa, envolverse de armonía, y disfrutar. Esta lo tiene todo. Llena de contrastes, solemne pero positiva, rompedora pero atemporal. Colores elegantes, materiales de lujo, gran capacidad de almacenamiento y un entorno luminoso que acentúa la altura interior e intensifica la luz natural. Un alojamiento para aquellos que quieren disfrutar de los pequeños detalles. Todo un ejemplo de decoración.
Conexion con el exterior
Todo en este dúplex, situado en un apartamento con sensación de vivienda adosada, de un edificio de 1940 en el centro de Estocolmo, destila encanto y estilo. El interior queda bañado de luz natural, y enmarca las vistas del patio, haciéndolo partícipe de la escena doméstica. El juego de materiales y acabados enriquece cada estancia y nos habla de una arquitectura honesta y sencilla.
La cocina como centro
La cocina se presenta como un collage de materiales, una ecléctica composición de color, material y geometría. El alicatado blanco de suelo a techo dibuja una cuadrícula que viste el interior como telón del fondo, así se consigue iluminar la estancia, adaptándose a los cortes de mobiliario que se resuelve con un fuerte gesto. Una pieza central a modo de isla articula el espacio facilitando el movimiento y la capacidad de almacenaje. La encimera de granito en negro, los tiradores ocultos del mobiliario y el perímetro pintado en gris antracita marcan el nivel de un espacio cuidado al milímetro y una sensibilidad especial para el diseño. Los reflejos y transparencias hacen que la luz inunde la estancia, creando una atmósfera fresca y nítida.
Forma, luz y color
Tranquilidad y sofisticación. Esto es lo que desprende el espacio principal de la casa. La estancia se abre hacia un amplio ventanal que comunican con la terraza, y hacen que el exterior participe del interiorismo. Con alta calidad de acabados en carpinterías y mobiliario integrado, el espacio adquiere cierto tono clásico reinventado. La envolvente se proyecta en blanco, acentuando así el mobiliario en tonos intensos, que consigue aportar dinamismo a la estancia y cierran la composición por contraste de color. El mobiliario integrado en el perímetro facilita el aprovechamiento del espacio, sin comprometer la holgura de las estancias.
Tejidos y sombras
El dormitorio en altillo es un espacio privilegiado. Desde este punto del proyecto se aprecia la totalidad del volumen interior, rozando el techo y bebiendo de la luz natural que inunda la casa. Así queda protegido por una barandilla de vidrio que le hace partícipe del ambiente global de la estancia inferior. Desde esta perspectiva se aprecia un plano vertical de amplios ventanales donde la luz natural enciende el interior. La carpintería de acero forma una cuadricula que perfila el espacio. La selección de mobiliario de líneas sencillas, tejidos naturales y colores intensos, contribuye a dar forma a un interior sofisticado.
Seguridad, quietud y tranquilidad
En el dormitorio un discreto espacio de lectura y trabajo que pasa desapercibido. Sin duda la cualidad más notable es el color de la envolvente. De un intenso verde eucalipto, que hace desencadenar un espacio con carácter intensificado y personalidad. Lejos de sofocar el espacio, crea una fuerte sensación de profundidad, haciendo que el ojo se pierda buscando los límites de la estancia. Dando como resultado una combinación sofisticada, de suaves sensaciones, que le hacen sentir cómodo.
Luz sobre colores intensos
El segundo dormitorio está ubicado hacia el patio interior con un pequeño balcón francés. El efecto de la intensidad del color oscuro compite con las soluciones blancas del mobiliario, que le aportan limpieza y profundidad. Un interior con carácter. Sólido y estable, donde el matiz toma parte de la carga del negro como tono neutro. Los planos en sombra contrastan con el brillo de la abundante luz natural, y el conjunto responde a un diseño sencillo y limpio. Un espacio infantil cuidado al milímetro, con ese toque de ternura y suavidad a través de los textiles, las texturas y complementos como cojines, peluches y accesorios decorativos. Y un guiño de dulzura con las cortinas en rosa pastel.
Claridad y limpieza
El baño es la estancia más clara de la casa. Con una envolvente blanca, encendida de luz natural, la estancia presume de nitidez y pureza. Una magnífica bañera de fundición nos da la bienvenida frente a la ventana, en una cascada de blancos desde las carpinterías a la superficie esmaltada

Para más información visiten: Historiska Hem
Vía: habitissimo