jueves, 5 de noviembre de 2015

G.27: una fábrica berlinesa transformada en residencia de estudiantes.


Macro Sea, con base de operaciones en New York City, ha sido el equipo encargado de darle un nuevo uso a esta fábrica de piezas para radios de coche en Kreuzbergy convertirla en G.27 Global Institute, una nueva residencia de estudiantes.

Nos cuentan que rechazan el procedimiento operativo estándar de este tipo de residencias. Con demasiada frecuencia son sosas, agobiantes, incómodas y sin interés, con muebles de mala calidad y objetos de usar y tirar para espacios comunes.
En colaboración con el Council on International Educational Exchange (organización no lucrativa que promueve el intercambio y la educación internacional), Macro Sea ha convertido una impresionante fábrica antigua en la zona de Kreuzberg de Berlín en un nuevo paradigma de la experiencia de estudiar en el extranjero. Los alumnos vivirán y aprenderán en un espacio inspirador, de diseño creativo, que respeta una etapa de los jóvenes estudiantes que suele cambiarles la vida. Por poco tiempo que dure, ya sea un semestre, un año o tres semanas.
El Global Institute, con 260 habitaciones, se extiende por dos edificios, que en conjunto ocupan 7.339 metros cuadrados de espacio. Cada piso cuenta con 40 habitaciones y una cocina y un salón de zonas comunes.
Han excavado parcialmente el patio delantero para llevar luz natural adicional al sótano del edificio, repavimentando los patios y añadiendo césped en terrazas.
Macro Sea ha mezclado piezas vintage y contemporáneas a la hora del mobiliario, con la mirada puesta en el diseño nórdico así como diseñadores nóveles berlineses.
Por ejemplo las salas de estar cuentan con una mezcla de viejas y nuevas piezas en tonos gris, madera natural o piel, mientras que las cocinas tienen una barra central y paredes de color amarillo.
El vestíbulo del edificio, cuenta con un área de recepción con barra de marmol, chimenea y ofrece múltiples áreas de asientos para socializar o estudiar.
Los edificios también albergan aulas, un estudio de arquitectura, cocinas, un taller y un espacio de eventos.
Los dormitorios tienen armarios con ruedas, para permitir que los estudiantes organicen y distribuyan su espacio a su gusto. Incluyen cajones de metal hechos a partir de cajas de almacenamiento rescatados de la fábrica original.
Las habitaciones están disponibles para uso individual o doble, y tienen literas con escaleras de listones de madera con barandillas metálicas.

Los artífices del proyecto afirman que con el objetivo de transformar la tradicional experiencia de estudios en el extranjero, la vida, las clases académicas, el comedor y la socialización se apilan en el mismo edificio a modo de campus vertical, creando un espacio interdisciplinario que anticipa el aprendizaje colaborativo,basado en proyectos.

Para más información visiten: Macro Sea 
Vía: diarioDESIGN