martes, 3 de diciembre de 2013

Slowroom, el nuevo hogar para el ciclismo urbano en Madrid.

Un espacio único en Madrid totalmente orientado al ciclista urbano, con un stock numeroso y variado, de diseño cuidado y buena calidad. Con esas palabras se describe Slowroom, un establecimiento en el que además de vender bicicletas y accesorios, se aglutinan un taller, una galería de arte y un café. Los clientes pueden, por ejemplo, disfrutar de una exposición de fotografía o traer a reparar sus bicis y disfrutar de la sala de estar mientras ojean alguna de las exclusivas publicaciones especializadas de que disponen.

Como dice el Manifiesto Slowroom “Creemos en una vida más relajada y agradable. Nos importa el impacto medioambiental de nuestras acciones y nos sentimos responsables de la belleza de nuestro entorno. Pensamos que la calidad, el servicio al cliente y un diseño cuidado deben ser los pilares de un negocio moderno. Sabemos que la bicicleta es el futuro de la movilidad urbana y confiamos en marcas que comparten nuestra filosofía.”
Por ello, su idea es dar servicio a cualquier tipo de ciclista urbano, con un amplio catálogo en el que se pueden encontrar bicicletas de paseo muy clásicas y personalizables, como las holandesas Achielle o las italianas Cicli Blume, bicis artesanales de estética retro como las Chiossi Modena, bicis plegables de prestigio como las inglesas Brompton, opciones más deportivas como las fantásticas Cinelli, las maravillosas bicis eléctricas de Moustache o las cómodas cruiser de Electra. Todo ello sin olvidar un surtido sorprendente de las mejores bicicletas de niño que ofrece el mercado de la bici, para que la afición empiece lo antes posible.
La disposición de los productos, especialmente las bicicletas, invita a disfrutar de su belleza. El estudio Dosis de Arquitectura, responsable del interiorismo, ha planteado un concepto basado en el contraste entre los volúmenes de las tres salas de exposición y el juego asimétrico de las diagonales de la carpintería. El color blanco tiñe suelo, paredes y muebles, resaltando el protagonismo de las bicicletas.
Otro aspecto característico de Slowroom es la búsqueda productos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, que poco a poco van ganando terreno en un mercado no siempre tan verde como cabría suponer: aceites Orontas, 100% biodegradables; marcas respetuosas con el medio ambiente como las berlinesas Fahrer o Mikili, “candados verdes” como el Abus Bordo Ecolution y otros productos como los puños Ergon Biocork o las bicis de niño Earlyrider, realizados con corcho o madera de bosques certificados.
Además en Slowroom se puede encontrar una amplísima gama de la famosa marca de sillines, bolsas y complementos Brooks England, una referencia por su calidad e imagen impecables. Slowroom es el único punto de venta de Madrid con la calificación de “Dealer of Excellence” de Brooks, gracias a la gama de productos y al cuidado del punto de venta.
Otros ejemplos de productos muy exclusivos que pueden encontrarse en Slowroom son la elegante ropa de ciclismo Café du Cycliste, los zapatos de ciclismo urbano Quoc Pham, los cascos plegables de Carrera o los timbres japoneses Crane.
Pero no sólo de vender se trata: Slowroom ofrece un servicio de alquiler de bicicletas plegables con la colaboración de Mobéo que permite hacer rutas por Madrid y conocer la Brompton, que luego ofrecen en la tienda. La estrella sin embargo es el taller de reparación, garantía de máxima profesionalidad, y un taller mensual de mecánica sobre bicicletas plegables Brompton.
El espacio se puede convertir en sede habitual de exposiciones de arte relacionado con la bicicleta, principalmente fotografía y pintura. “Creemos que es fundamental promocionar el vínculo entre arte y ciclismo, que se ve reflejado en las obras de algunos de los grandes artistas del siglo XX como Umberto Boccioni con su Dinamismo de un Ciclista, Picasso con su Toro a partir de un sillín y un manillar, o Rueda de Bicicleta el primer ready-made de Marcel Duchamp”.

Este grupo de apasionados de Madrid y de las bicicletas propone con Slowroom promover un cambio en la movilidad urbana de la ciudad, en línea con lo que ha ocurrido en otras grandes ciudades tradicionalmente no ciclistas (como París, Londres o Nueva York) donde el uso de la bicicleta lleva años subiendo con fuerza.
Para más información visiten: Slowroom, Dosis de Arquitectura






























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