domingo, 20 de noviembre de 2016

Las bombillas como elemento decorativo.

La iluminación ha ido evolucionando con el paso de los años. De las antiguas bombillas incandescentes de toda la vida se ha pasado a la tecnología LED, la más solicitada actualmente y la que con el tiempo acabará imponiéndose al resto, ya que aunque aún sigue teniendo un coste elevado, resulta sin duda la más eficiente y permite conseguir diferente temperatura de color con una misma lámpara.
De este modo, el auge del led vino acompañado con un renacer de los proyectos de iluminación a base de foseados, candilejas, luz indirecta en falsos techos y paredes o mobiliario iluminado sustituyendo también los antiguos tubos fluorescentes por las nuevas tiras LED, que evitaban la proyección de sombras que los tubos producían.
En este contexto, parecía que las clásicas bombillas tenían sus días contados, pero con el auge del estilo retro, vintage e industrial, desde hace unos años han resurgido con fuerza (al menos en estética) y hoy en día se pueden observar una enorme variedad de proyectos de iluminación interior basados en el uso de bombillas de distintos tipos. Además, son perfectas para la creación de escenas de luz, en combinación con otros tipos de lámparas, para crear distintos ambientes o adaptarse a las necesidades de cada zona.
Además, todos sabemos que en diseño interior, la estética juega un papel primordial, y las bombillas se prestan especialmente a realizar múltiples juegos especialmente vistosos. Gracias a la variedad de modelos, en el mercado podemos encontrarlas de distintos formatos y tamaños (redondas, ovaladas, alargadas, puntiagudas, más grandes o más pequeñas, transparentes o traslúcidas), que elegiremos según el efecto que busquemos en el diseño final. También es importante elegir entre los distintos tipos de filamentos, ya que éstos dan mucho juego a la hora de decorar espacios creando curiosos juegos visuales.
Las bombillas pueden emplearse simplemente como elemento decorativo (sin emanar luz), o bien para iluminar, tanto a través de la creación de puntos de luz puntual en determinados lugares como para iluminación general de distintos ambientes en mayor o menor medida.
Una opción para decorar con bombillas es utilizarlas como lámparas colgantes, colocando varias suspendidas del techo mediante cables alargados y poco tensos, lo que le da un aspecto más natural en su colocación, como si resultara improvisado.
Aunque tradicionalmente los cables solían ir en tonos neutros, hoy en día cogen fuerza los cordones de color, en contraste claro con las bombillas utilizadas.
Otra opción muy decorativa es emplear las bombillas como punto de luz individual en techo o en pared mediante un portalámparas que esconda los cables dejando a la vista sólo la bombilla. Esta idea, que evoca a las luces de camerino, crea efectos decorativos muy llamativos y vistosos y es un recurso muy utilizado actualmente. De hecho podemos verlas habitualmente iluminando espejos de estilo industrial, en cartelería, en letras corpóreas iluminadas o en múltiples puntos de techo de locales y restaurantes de estilo vintage.
Las bombillas también quedan estupendas para la decoración de dormitorios empleándolas como lámpara colgante solitaria, bien como punto central o a ambos lados de la cama iluminando las mesitas de noche, una opción muy atractiva que le recomendamos sin duda.
También se pueden utilizar las bombillas como obra de arte, creando volúmenes escultóricos que decoran por sí mismos, muy habitual en locales o espacios públicos.
Por último, quedan especialmente bien en espacios abiertos, patios exteriores o jardines, así como en la decoración de bodas o eventos al aire libre, ya que crean ambientes muy íntimos y acogedores ideales para estas celebraciones.
Vía: Decofilia