sábado, 25 de junio de 2016

El mostrador de recepción, un elemento clave en el diseño de oficinas.


La recepción de una oficina es la carta de presentación de una empresa o marca. Es lo primero que veremos al entrar, por lo que al igual que la entrada de una vivienda, será ésta la que marque nuestra primera impresión, por lo que habrá que prestar especial atención a su concepción en el diseño de oficinas.

Aunque la recepción debe tratarse como un conjunto (suelo, paredes, iluminación), es el mostrador su pieza clave, el lugar donde nos dirigiremos al entrar y el que debe transmitir toda la filosofía de la marca tiene cada día más relevancia. Hoy en día existen múltiples opciones según la imagen que se desee transmitir del servicio, el clima que se desee generar o el carácter que se quiera imprimir a la empresa, ya sea más rígido o más flexible, más serio o más divertido, más conservador o más creativo. Veamos algunas posibilidades:

1. Mostradores minimalistas

En los proyectos de diseño de oficinas se puede optar por integrar el mostrador en el conjunto del espacio (muy típico de espacios minimalistas) donde esta pieza es un elemento más del diseño, pasando más o menos desapercibido u optar por destacarlo del resto de la decoración con una estética diferente que juegue al contraste.

2. Mostradores en bloque

En otras ocasiones la recepción puede estar formada por una única pieza escultural y sólida de gran impacto visual, realizada generalmente en hormigón, mármol o granito, que transmite valores como formalidad y solidez y dimensión, aportando carácter y seriedad al espacio.

3. Mostradores informales

En espacios más informales las tendencias se dejan llevar por un estilo más ecléctico, empleando distintos colores pero en general enmarcados en espacios de diseño más o menos contemporáneo. Los hay que juegan con mostradores sencillos como contraste a un espacio de oficina dinámico y colorido o los hay que optan por hacer de este elemento el rey de la recepción, jugando con diferentes materiales y texturas, todo ello dirigido a un público más desenfadado y a encuentros más informales, muy típico por ejemplo de espacios de coworking.

4. Mostradores evocadores

Otras veces puede aprovecharse el mostrador para evocar al producto o servicio que la empresa vende

5. Mostradores enmarcados
Otra opción es enmarcarlos con estructuras de techo o separarlos por celosías que lo dividan del resto de áreas de trabajo.

6. Mostradores asépticos

Aún así, el estilo más habitual en el diseño de oficinas es el aséptico y funcional, destacando por su pulcritud de cara al cliente. Estos espacios cuentan con mostradores de línea contemporánea, sencillos, rectos y carentes de cualquier decoración, contando generalmente con iluminación integrada para destacar su estructura o la gráfica de marca.

Sean como sean, los mostradores resultan claves en el diseño de oficinas y contribuirán de forma clara a la percepción e imagen de profesionalidad de la empresa.

Vía: Decofilia