miércoles, 12 de septiembre de 2018

Viu by Tapiñas le devuelve la vida a una finca de Terrassa.

Literalmente. Porque viu significa vivo en catalán y porque la naturaleza se cuela en el interior de una antigua vivienda señorial de Terrasa, ahora reconvertida en el restaurante Viu by Tapiñas. La interiorista Elia Felices recupera también el ambiente original de la casa dándole un punto de refinamiento.
El proyecto no era fácil ya que la finca está catalogada. La existencia de elementos protegidos limitó la rehabilitación en tanto que no se pudo intervenir determinadas áreas y dificultó la creación de nuevos puntos de luz.
Esta limitación provocó también espacios de diferentes características arquitectónicas, así que para unificar el conjunto bajo un mismo lenguaje estético recurrieron al concepto ‘vida’ que simboliza el nombre del restaurante.
El restaurante ocupa las dos plantas que conforman el edificio. En la planta baja están la cafetería, el bar, el salón, la terraza interior y exterior, y una habitación de juegos. En la primera, los salones privados para eventos.
El discurso visual de la vida se representa mediante la presencia de la vegetación y la madera.
Uno de los elementos protagonistas es el mural que recorre el acceso a la cafetería y el bar a través de unos escalones. La pieza evoca un fantasioso jardín en el cual varios platos de La Cartuja de Sevilla simulan ser la corola de las flores.
Cabe destacar la composición armónica que otorgan los platos distribuidos en diferentes alturas y distancias junto con un entramado de piezas en 3D que generan distintos planos volumétricos y geometrías.
El mural, por cierto, también busca dar visibilidad al restaurante desde la calle. Y tampoco es el único. También hay de la firma Coordonné, que ilustran hojas de palmera.
El tema de la vegetación se completa con el tono taupe de Valentine sobre paredes y carpinterías en distintas intensidades así como plantas de distintas especies.
En cuanto a la madera, toma vida a través del mobiliario, especialmente en la librería del salón principal. La librería, por cierto, es un diseño a medida del estudio de Elia Felices junto con otros elementos como el botellero.
Recuperando la esencia.
El punto de refinamiento, por su parte, busca transmitir el origen de la finca, ya que fue la residencia de un alcalde de la ciudad.
Se plasma mediante los materiales y texturas. Por ejemplo, los porcelánicos negros y mármoles blancos de las paredes y la barra. O la homogeneización en diversas superficies horizontales y verticales para obtener una imagen uniforme y con ello el carácter refinado. Destaca el uso del color negro como elemento de elegancia y lujo.
Por último, el restaurante recrea el ambiente hogareño con elementos propios de las casas como la chimenea, sofás, jarrones, platos y figuras decorativas.
Fotografías: Rafael Vargas.
Para más información visiten: Elia Felices InteriorismoViu by Tapiñas
Vía: diarioDESIGN






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