miércoles, 27 de junio de 2018

Globos de riego gradual

Existen diversos sistemas de riego que le ayudarán a mantener sus plantas a punto tanto si se ausenta de casa por unos días como si quiere simplificar el cuidado de sus macetas. Los globos de riego son una interesante opción.
La utilización de sistemas de riego alternativos se ha convertido en la mejor opción para ahorrar ese bien preciado que es el agua y, al mismo tiempo, se han revelado como el mejor método para mantener nuestras plantas correctamente hidratadas y alimentadas, evitando derroches o desperdicios de agua que, en muchos casos, lo que provocan son perjudiciales encharcamientos que dañan nuestras plantas. Al mismo tiempo, proporcionan tranquilidad en casos de obliga ausencia sabiendo que nuestras plantas van a estar perfectamente alimentadas durante la misma.

Globos de riego, ¿qué son?

El globo de riego gradual es uno de estos sistemas que se utiliza generalmente para el riego de plantas de interior, permitiendo que la tierra se mantenga húmeda durante bastante tiempo, aunque también se puede usar para las plantas cultivadas en contenedores al aire libre durante las temporadas de temperaturas suaves.

El sistema consiste, básicamente, en capturar el oxígeno de la tierra de la maceta y aportar esa misma cantidad de agua para mantener así las plantas siempre bien hidratadas. Es ideal cuando hay que ausentarse del hogar durante algunos días, para evitar tener que pedir a un vecino o familiar que nos riegue las plantas. También es útil para aquellas personas algo despistadas o muy ocupadas que con frecuencia se olvidan de regar sus plantas.

El globo es de vidrio y puede presentarse en varios colores para que armonice con el de la planta y pase desapercibido, aunque algunos están tan bellamente jaspeados y veteados, o tienen un diseño tan atractivo e innovador, que resultan muy decorativos y hasta con un cierto toque glamuroso. Tienen una larga punta por la cual se llenan y a la vez sale el agua que sirve, además, para clavarlos en la maceta. De esta manera, el agua se va dispensando lentamente, a medida que la tierra se seca, garantizando un nivel óptimo de humedad durante varios días.

Hay globos de distinto diámetro y capacidad, pero los más comunes suelen tener 9 centímetros de diámetro y 350 mililitros de capacidad, para una duración de diez días, aproximadamente. Los hay con una capacidad de medio litro para quince días. Se pueden adquirir a través de Internet o directamente en tiendas especializadas de jardinería e incluso en algunas ferreterías, a un precio bastante económico que está, por término medio entre los 8 y los 12 euros. También se pueden hacer en casa con cierto tipo de botellas siguiendo la tendencia upcycling.

Globo de riego, ¿cómo se usa?

A veces no se sabe muy bien cómo utilizar los globos de riego porque no suelen venir acompañados de instrucciones lo suficientemente explicativas o, incluso, carecen totalmente de ellas.

Lo mejor es hacer un pequeño hoyo en la tierra de la maceta con un palito o con un dedo e introducir en él la punta del globo lleno de agua para evitar que la punta se obstruya con la propia tierra y haga de tapón. Hay que clavarlos firmemente en la tierra hasta una distancia aproximada de cinco centímetros del fondo de la maceta para evitar que se caigan por el peso que tienen una vez llenos y porque al humedecerse la tierra esta se vuelve menos dura y, por lo tanto, sujeta o afianza menos y pueden inclinarse y caer.

Si se utilizan para facilitar el trabajo del riego y no tener que estar todos los días pendientes de las plantas, hay que vigilar con cierta frecuencia para comprobar que no se haya agotado el agua y reponerla cuando sea necesario.

También es conveniente limpiar de vez en cuando los globos de moho y suciedad, a fin de asegurar que el agua y el aire puedan circular libremente entre el globo y la tierra.

Vía: Hogar Mapfre