miércoles, 24 de enero de 2018

Una casa con patio en el barrio de Gràcia

Pero no una casa con patio cualquiera. Esta casa tiene fuerza, tiene alma, tiene espacios a doble altura, abundante luz natural, cuidada selección de materiales… ¡Lo tiene todo! Valentí Albareda se toma muy en serio la transformación de este local en planta baja y trae al interior un nuevo soplo de vida. Con un afinado ojo crítico y destreza en el diseño, la intervención se convierte en un atrevido experimento, y el resultado, en una obra maestra.

Fotografías de José Hevia.


La calle y la casa


Un local en planta baja en pleno barrio de Gràcia de Barcelona quizás pueda resultar un poco incómodo para algunos, pero no para estos propietarios. La antigua tienda de molduras de yeso en el bajo de un tradicional edificio de principios del siglo XX se convierte con este proyecto en una atractiva vivienda aplicando tres o cuatro gestos que hacen posible la vida doméstica. ¡Y mejorándola! El local contaba con dos entradas, una desde el portal y otra desde la calle. 

Para crear una mayor sensación de intimidad se plantea el acceso a la vivienda desde el portal, reservando así el hueco de fachada para un amplio ventanal que permite una mayor entrada del luz. Un sencillo sistema de lamas de madera y barrera vegetal crea el filtro necesario para proteger el interior de miradas. Con la filosofía de “todo es posible” y la certeza de que cualquier dificultad es además una oportunidad para el diseño, el proyecto va cogiendo forma.

Un interior con historia

Una de las virtudes de intervenir en un edificio de principios del siglo pasado es que antes, por defecto, los espacios eran más generosos. Así, el interior cuenta con una generosa altura libre, que una vez eliminados los elementos sobrantes y falsos techos, descubre las originales vigas de madera. La intervención trata entonces de renunciar a revestimientos innecesarios y repara en el valor de los elementos constructivos y materiales existentes. La disposición longitudinal de la estancia principal facilita la organización del programa siguiendo un modelo diáfano y holgado. La vista se dirige de inmediato hacia el fondo de la estancia, donde un ventanal de suelo a techo comunica con un maravilloso patio, inundando el interior de luz natural y haciendo que respire. Con un espacio de estas características, solo queda satisfacer el programa de manera sencilla y completar la estancia humildemente con mobiliario de líneas suaves y acabados neutros.

Diseño funcional

Siguiendo la dirección de la estancia, la cocina se sitúa próxima al patio, presidida por una generosa isla que contiene la zona de grifería y una amplia superficie de trabajo. A continuación, la encimera de acero se pliega se pliega para convertirse en la mesa de comedor, y el resto del mobiliario se resuelve con un cálido acabado de roble. La zona de fuegos, por su parte, se sitúa a un lado de la estancia, incorporada en la estructura de soporte de un oportuno altillo

La generosa altura libre del espacio principal permite el diseño de esta estancia superior, con un ligero forjado de madera y un cerramiento de vidrio que permite su independencia del resto de la casa, sin renunciar a la transparencia del espacio. La estructura de soportes metálicos de apenas 6x6 cm de sección modula el espacio en planta baja, alojando parte del equipo de cocina y camuflando la puerta de acceso a la galería que comunica con el resto del programa, al otro lado del patio. La escalera, una original pieza de acero plegado, asciende por el perímetro de la estancia soportada por su propio pasamanos.


Un patio fresco y luminoso

El patio interior es el pulmón de la casa. Amplio y despejado, el blanco de sus paredes se enciende con la luz natural. A ambos extremos, las estancias participan de este espacio exterior, haciendo posible su total apertura en días templados. El suelo se cubre de una elegante tarima de IPE, abriendo un parterre en el centro para un joven álamo. El verde, sin duda, refresca el espacio. En un lateral del patio se levanta una galería de vidrio que comunica ambos lados de la casa. Tras ella, la materialidad del muro de piedra de la medianera tiñe el espacio con cierto tono añejo.

Claro y natural

El dormitorio principal no podría ser más claro y agradable. Considerando que una de sus cuatro paredes se sustituye por el amplio ventanal que comunica con el patio, la luz natural inunda la estancia y la sumerge en una atmósfera suave y tranquila. El pavimento de madera de espiga se repite como cabecero de cama, aportando calidez al interior con una paleta cromática más tostada. La franja perimetral de cemento pulido del pavimento oculta la instalación de calefacción, que termina en un antiguo radiador de acero lacado en blanco como única pieza de decoración de la estancia. La ropa de cama en tonos avainillados ablanda la composición.

Acabados con presencia


El baño del dormitorio principal se atreve con colores acuosos y yuxtaposición de materiales. Un amplio lucernario recorre la parte superior del muro de piedra, iluminando la estancia. La piedra desnuda llega hasta el interior de la ducha, sirviendo de anclaje para los elementos de fontanería de cobre. Como si de un collage se tratara, el diseño combina materiales y acabados, componiendo un interior dinámico y potente. Los planos de espejo de lado a lado amplían perceptivamente el espacio y multiplican las superficies de color. La instalación de luz indirecta evita los reflejos, al tiempo que resalta la materialidad de las paredes.

Para más información visiten: Divisare 
Vía: habitissimo








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