domingo, 21 de junio de 2015

Casa Cavia: exquisita mezcla creativa en Buenos Aires.


Casa Cavia es un nueva propuesta en Buenos Aires que suma restaurante, editorial, librería, floristería y perfumería. Situada en una mansión de 1920 en el encantador barrio de Palermo Chico (Buenos Aires), su directora creativa, Lupe García Mosqueda, ha reunido en Casa Cavia a lo mejor del nuevo talento argentino. El resultado es un escaparate exquisito que busca promocionar arquitectura, gastronomía, diseño, literatura y arte. Su restauración es obra del estudio londinense Kallos Turin.

Estamos en una antigua mansión de principios de siglo pasado, restaurada y renovada por el estudio londinense Kallos Turin: Casa Cavia. Un espacio hedonista pensado para que los placeres nobles dialoguen entre sí e inviten a las más singulares experiencias.

Aquí, todo está diseñado para que libros, flores, perfumes y gastronomía se disfruten al igual que si fuesen obras de arte.
Para ello, Lupe García, directora creativa de este espacio, convocó a los nuevos talentos de las artes y oficios de Argentina y los convirtió en co-anfitriones de la casa: Ana Mosqueda (con Ampersand, responsable de la editorial, la biblioteca y el espacio de venta de libros); Julián Bedel (con su laboratorio de perfumes Fueguia 1833); Silvana Grosso (y sus arreglos de Flores Pasión); Próspero Velazco (y su sofisticada pâtisserie); y Pablo Massey, al frente de su oferta gastronómica, con la maestría de sus platos.

Esta ecléctica propuesta de disciplinas combinadas convierte a Casa Cavia en un universo de vivencias diferentes y únicas. Un espacio donde la rutina se detiene para dar lugar al goce, pero también a la reflexión.

Su historia

En los dorados años veinte del siglo pasado, una familia acomodada encarga al prestigioso arquitecto y artista plástico noruego Alejandro Christophersen un singular regalo para su esposa. Se trata de una residencia ubicada en la calle Cavia del barrio de Palermo Chico, frente a la arboleda de una plaza diseñada a comienzos del siglo XX por el paisajista Carlos Thays, que varias décadas más tarde tomará el nombre de Plaza Alemania. Corrían vientos de cambio: Buenos Aires se estaba transformando en una ciudad bella, moderna, con gran desarrollo cultural y económico.

En ese marco, Christophersen (1866-1946) proyecta una casona despojada y austera, representativa de su estilo historicista ecléctico. Educado en la École des Beaux-Arts de París y vinculado a la elite porteña desde 1888, él pone en juego un estilo que postula la libertad del arquitecto frente al material proporcionado por la historia, libertad que Christophersen despliega en la variedad de referentes históricos que, desde el proyecto, se expresan en el uso del edificio.

Un siglo después —a pocos años del fallecimiento de su dueña, ya centenaria—, en el año 2011, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decide proteger la casa, de gran valor patrimonial por la calidad en el estilo, la composición, los materiales y su coherencia tipológica.



Según el proyecto de ley para la protección de la vivienda, con esta obra Christophersen captura “la esencia misma del grand siècle”. Su fachada presenta “un equilibrado juego de masas y luz, sintético y refinado”.

Originalmente llamada Residencia Bollini Roca, la vivienda, ubicada en Cavia 2985,recupera ahora todo su antiguo esplendor y se redignifica para pasar a convertirse en Casa Cavia.


El barrio

Casa Cavia se encuentra en los límites de un barrio tradicional y elegante, a la vez dinámico: Palermo Chico. Diseñado por el paisajista francés Carlos Thays en 1912, este barrio invita a transitar el silencio de sus calles empedradas, rodeadas de arboledas. Aquí,donde el tiempo parece transcurrir con menos prisa, asoman tanto edificios clásicos —destinados a residencias particulares o embajadas— como imponentes torres de arquitectura contemporánea.

Las ventanas de Casa Cavia asoman a la Plaza Alemania, otro punto emblemático. Se trata de un espacio verde diseñado también por Carlos Thays, en el que destaca la Fuente de la Riqueza Agropecuaria, obra del escultor Gustav Adolf Bredow, donada por la colectividad alemana con motivo del Centenario de Argentina.

Las tipas, araucarias y geranios completan el paisaje de la plaza y contribuyen, sin duda, a dotar de más encanto al cálido entorno de Casa Cavia.



Para más información visiten: Casa CaviaLupe GarcíaKallosturin 
Vía: diarioDESIGN