jueves, 8 de enero de 2015

Pintxos en Taberna Zuria: evitando la ambientación vasca típica y tópica.

El trabajo conjunto de la diseñadora de interiores Laura Huerta Cepas – bajo su marca personal LaKaléndula- junto a la empresa ejecutora Sie-Ingenieros ha dado como resultado Taberna Zuria. Este establecimiento está situado en la madrileña calle de Comandante Zorita y acoge a todos aquellos clientes que quieran disfrutar de una gastronomía basada en los pintxos vascos tradicionales y el vino más exquisito.
Zuria Taberna se puede considerar el hermano pequeño del conocido restaurante madrileño Asador Guetaria, ubicado en la misma calle y a cargo del reputado chef Jesús Alcalá con una estrella Michelín en su trayectoria, cuya fachada ha sido reformada recientemente por la misma diseñadora.
El local está configurado por dos amplias fachadas unidas por un chaflán que funciona como vestíbulo de entrada al establecimiento. El hilo conductor del proyecto partió de los tres grandes ventanales que conforman el espacio, que permiten una visión casi total desde la calle, y a los que se decidió dar protagonismo, convirtiéndolos en tres grandes ‘escaparates’. Para ello se han realizado tres pórticos a modo de encuadre para cada una de estas ventanas.
A modo de gran cenefa, y con el mismo patrón que se repetirá a lo largo del proyecto, los pórticos se han conformado siguiendo un dibujo lineal basado en tres bandas paralelas: dos bandas negras y estrechas en los laterales y una banda ancha central en madera Mukali natural. De este modo, cada ventana al exterior está al abrigo de un elegante pórtico. Unas lámparas de cobre suspendidas -de Años Luz- rematan estos espacios.
Si hay algo por lo que se puede destacar la gastronomía vasca es por su presentación. La barra, sin duda, es la protagonista de la Taberna. Una pulcra e impoluta barra blanca realizada en resina Corian es el escaparate perfecto para que se nos haga la boca agua viendo todo lo que podemos degustar. Una gran variedad de productos se exponen a la vista del cliente por medio de amplias urnas integradas en la propia encimera.
El frente de la barra y siguiendo el mismo diseño que los pórticos, se reviste con la misma cenefa de madera. La estructura mantiene la forma de chaflán que tiene el local, consiguiendo una barra de más de 10m. de recorrido. Todo su desarrollo está iluminado linealmente con led, consiguiendo el efecto de que la encimera parezca estar casi flotando.
Un enorme botellero suspendido sobre la barra se descuelga del techo para dar capacidad suficiente a las copas y botellas necesarias en Zuria Taberna. A su vez, la barra queda iluminada con una luz puntual integrada en el botellero.
El local se divide en dos grandes zonas: el comedor con una imponente cava de vinos, y otra destinada a mesas altas. El solado se encarga de mantener la forma y dividir los espacios. A cargo de Porcelanosa se han empleado piezas de 60 x 60 cm. en gris antracita y un despiece en listones imitando a madera para la zona de la barra.
La zona de comedor la preside una cava de casi 6m2 con capacidad para más de 1400 botellas. Se encuentra perfectamente refrigerada, accesible por medio de una pequeña puerta de vidrio y con un cerramiento acristalado que permite al cliente ver en su interior. Para resaltar esta inmensa ‘urna’ la pared del fondo se ha pintado en color burdeos y se ha remarcado con iluminación led perimetral.
La intimidad del comedor se mantiene a través de un elemento auxiliar a modo de biombo, como si de una prolongación de la barra se tratase. Un diseño discreto y elegante en el que la diseñadora ha integrado las cenefas de Mukali con la estructura de Corian, manteniendo el ritmo y la unidad del proyecto.
Por último, y para completar el espacio del comedor, resaltar la gran fotografía vinílica de la pared, cuya imagen de una bodega en colores sepia, dan profundidad al espacio y permiten el descuelgue puntual de pantallas de proyección en el local.
Las mesas altas se distribuyen bajo dos de los pórticos del local, creando pequeños rincones para disfrutar de un modo más informal de esta Taberna-Vinoteca. Al final de este recorrido nos encontramos con otro mural fotográfico y un pequeño pasillo que da acceso a los baños y a la cocina.
En cuanto al mobiliario, se han fabricado tanto sillas como mesas totalmente a medida, en ellas se ha empleado madera de haya teñida y barnizada para mantener los mismos colores caramelo y tostados que tiene todo el proyecto.
Además se ha dotado de un mobiliario de diseño exclusivo para Zuria: un aparador de apoyo para el comedor y un mueble auxiliar en el vestíbulo para tarjetas de visita y publicidad. Ambos mantienen la misma línea estilística del proyecto dejando ver los dibujos y cenefas repetidos en otros elementos.
En conjunto el proyecto está lleno de pequeños detalles que no podemos dejar escapar. Desde percheros de hierro pintados y horneados a gran temperatura, hasta pizarras de vidrio negro donde se muestra el menú escrito con tiza líquida.

El desarrollo lumínico mantiene la misma unidad estética del proyecto. Largas líneas de luz ocultas realzan cada uno de los elementos y hacen de este gastrobar un lugar ideal para una velada inolvidable.

Por supuesto, Jesús Alcalá no ha descuidado su vajilla y gracias a la creativa Maïa Radresa ha provisto a Taberna Zuria de una original colección donde las piezas dan un toque de color a cada uno de los pintxos y tapas.

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Vía: diarioDESIGN