sábado, 8 de julio de 2017

Mantenimiento y limpieza de chimeneas

El rendimiento y la eficiencia de la chimenea depende en buena medida de un correcto mantenimiento y una periódica limpieza. Las tareas imprescindibles varía según el tipo de chimenea o estufa -de leña, de gas, de pellets- y la frecuencia de la limpieza, tanto del conducto de evacuación como del quemador o el cristal, depende de la intensidad de uso de la chimenea y de la madera utilizada.

Tareas básicas de mantenimiento y limpieza

Deshollinado. Limpieza de los tubos de salida de humos para asegurar que el tubo está despejado y la evacuación es correcta. El deshollinado es muy importante para garantizar la seguridad ya que la acumulación de creosota (un alquitrán inflamable) puede provocar un incendio en la vivienda.

Retirada de las cenizas. Es aconsejable retirar las cenizas del quemador de las estufas de leña, pellets y de las chimeneas metálicas regularmente. Cada dos días o cada dos cargas de combustible. Para quitar las cenizas de la chimenea puede utilizar un cepillo apropiado y un recogedor. Para retirar las cenizas de una estufa de pellets debe usar un aspirador específico, nunca uno doméstico.

Limpieza del cristal (todas las estufas y chimeneas excepto las abiertas). Durante el periodo de funcionamiento de la chimenea debe limpiar el interior del cristal vitrocerámico de las incrustaciones derivadas de la combustión con un desengrasante específico con base de amoniaco. Para el exterior utilice un paño seco. Es aconsejable que la habitación esté ventilada cuando limpie el cristal, para evitar respirar los vapores de estos productos.

Limpieza de los revestimientos. Limpieza de la piedra o ladrillo del revestimiento si lo hubiera, con un cepillo de cerdas y un producto jabonoso poco agresivo.

Puesta a punto. Antes de encender la chimenea

Antes de poner la chimenea en funcionamiento asegúrese de que el tubo está despejado. Además, repare las posibles fisuras o arañazos del interior de la chimenea con cemento refractario (soporta altas temperaturas). Para reparar o renovar los tubos exteriores, use una pintura térmica.

Durante el funcionamiento

Durante el periodo de funcionamiento debe limpiar los conductos de evacuación, el quemador, el cristal y los revestimientos con frecuencia. 

Cuándo y cómo realizar un deshollinado

Deshollinado mecánico: se realiza con un cepillo deshollinador y un mango adaptado a la altura que se necesite para limpiar el interior de la chimenea. Elija el cepillo con el diámetro adecuado a los tubos de su chimenea o estufa.

Después puede utilizar un aspirador especial para recoger los restos eliminados. Es aconsejable que tape la boca de la chimenea con plásticos, dejando un hueco para introducir el deshollinador. Así evita que mucha de la suciedad salga hacia la habitación.

Deshollinado químico: eliminan el alquitrán del interior del tubo, gracias a una reacción química que se produce al quemarlos. Se calienta la chimenea con una carga de leña. A continuación, se introducen los leños o bolsas deshollinadoras necesarias según la utilización de la chimenea. Los leños y bolsas pueden ser para pellets o para leña y carbón. Una vez apagada y fría, hay que limpiar las cenizas que se hayan generado.

Encontrará leños de hasta 1,5 kg, para chimeneas con mucho uso y, por lo tanto, que pueden generar muchos residuos, y bolsas de 250 gr para mantenimiento periódico. El uso de uno u otro depende del:

Tamaño del aparato: mayor tamaño mayor necesidad de producto.

Salida de humos: mayor diámetro, más superficie de deshollinado.

Uso: uso continuado como calefacción principal implica un deshollinado más continuado o un deshollinado más potente.

Estufas de pellets: deshollinado químico y mecánico

Normativa

El Reglamento de Intalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) aconseja revisar el material refractario, y comprobar y limpiar, si fuera necesario, los conductos de evacuación dos veces por temporada de uso. 

Consejos de mantenimiento

Tipo de madera. En las estufas de leña elija briquetas o maderas que generen menos residuos como la encina o el roble y con un alto poder calorífico, para consumir menos. Aunque el pino o el abeto, por ejemplo, prenden rápido, la combustión es sucia y dura poco tiempo. Es muy importante que la leña esté seca: lo ideal es que lleve cortada al menos 12 meses. Así, además de aprovechar todo su poder calórico, le sale más rentable si la compra al peso (la leña húmeda pesa mucho más).

Pellets certificados. Para una combustión limpia y sin humos utilice pellets de alta calidad con el sello ENplus A1. Este certificado garantiza que los pellets provienen de virutas de madera sin tratar químicamente, con bajos niveles de nitrógeno y cloro.

Vía: Leroy Merlin