lunes, 10 de julio de 2017

Estrenamos Estiu 1993. Un piso de cine en Gerona.

En las escenas que abren el primer largometraje de la directora catalana Carla Simón, Estiu 1993 acaparan hoy nuestra atención. El film ha sido premiado como la mejor Ópera Prima en el festival de Berlín y ha obtenido la Biznaga de Oro en el de Málaga; promete ser el nuevo gran éxito del cine modesto. Al comenzar la película aparece un piso que, por exigencias del guión, en la película se muestra viejo, vacío, oscuro y sin ningún tipo de atractivo. Y del que les queremos descubrir su verdadero ser. Con cerca de 100 años y más de 135 metros cuadrados, la vivienda –que realmente se encuentra en Gerona– ha sido reformada por el interiorista David Fernández, que ha tenido que acometer una obra integral para poder adaptarlo a los nuevos tiempos y necesidades, sin perder por ello los detalles que le dan carácter.
Con una fuerte personalidad, el piso se caracteriza por su gran altura de techos, amplios ventanales con vidrios de colores, molduras decorativas originales y un llamativo suelo hidráulico. “Se trataba de respetar al máximo las preexistencias y reducir el deterioro en paredes y techo, por lo que se optó por levantar el suelo existente y recolocarlo luego, tras colocar bajo él las instalaciones necesarias”, cuenta su autor.
El que la zona de día se oriente a Sur hace que se decida abrir al máximo los espacios, unificando en uno sólo la zona de la cocina, el salón y el comedor, para facilitar así el acceso de la luz natural hasta la entrada de la vivienda. Además, se pintan todas las estancias de color blanco caolín, unificando así un espacio diáfano, amplio y muy luminoso, en el que se da protagonismo al suelo y al techo.
Los materiales han sido cuidadosamente seleccionados, con colores neutros y maderas recicladas como la de la barra de la cocina. Puertas del S.XVIII de anticuario adaptadas muestran como es posible lograr un perfecto equilibrio entre las piezas y acabados originales de la vivienda, y lo que ha sido posteriormente añadido.
“Lo impresionante de reformar espacios antiguos es que siempre aparecen pequeños tesoros, como ocurre en este caso con el vestidor” señala David, que ha conservado y potenciado una pared deconstruida en la que es posible ver el paso de los años a través de los tipos de papeles decorativos que se han ido colocando sobre ella, hasta llegar a una pintura mural de más de 100 años de antigüedad.
En todas las estancias se ha optado por una decoración ecléctica, con mobiliario de muy distintas épocas y cuadros de Joan Mateu en las paredes, iluminado todo ello por una luz puntual, sencilla y muy cálida.
Fotografía: Marcel Asso
Cuadros: Joan Mateu

Para más información visiten: David Fernández Interiorista
Vía: diarioDESIGN