jueves, 4 de mayo de 2017

El estilo años cincuenta de un piso en París.

“Desde el parqué hasta la chimenea, pasando por las molduras…, mi piso habla de una época dorada de París en todos sus rincones y detalles ornamentales. Ya que está en plena ciudad, quería que fuera muy parisino. Si viviera en Bruselas, probablemente elegiría una casa de los años treinta, que es un estilo que me encanta”, comenta Emilie. Es un apartamento de alquiler, pero lo ha renovado al completo. “Me gusta este barrio en pleno centro. De niña, soñaba con vivir en el distrito IX”. Este sueño se hizo realidad cuando se instaló en esta vivienda, donde trabajó durante un tiempo con su equipo. Hace unos meses, Emilie abrió también una tienda en su propia casa que, además, le sirve de oficina.
De un vistazo

Quién vive aquí: Emilie Bonaventure, fundadora de la agencia Be-Attitude y de la tienda de diseño e interiorismo Personnel & Friends
Situación: Distrito IX de París
Emilie ha realzado la claridad de este rincón de trabajo, que ya era luminoso, con la tonalidad Wimborne White de Farrow and Ball para el zócalo alto de madera que recorre la pared a media altura. “Me parece que el blanco hace descansar la vista y que es perfecto para concentrarse y crear”, afirma la decoradora.
Emilie ha adquirido la mayoría de los objetos y muebles de la sala de estar en diferentes rastros. “Me encanta ir al mercadillo de Saint-Ouen o las subastas ¡aunque las de Drouot se me dan fatal!”. Objetos antiguos que han conservado todo su encanto, como esta butaca de Geoffrey Harcourt revestida con su tela original, se mezclan con obras más recientes como la escultura La lumière parle de Éric Michel que decora la pared. “Me encuentro muy a gusto en mi apartamento. Ojalá pudiera pasar más tiempo en casa”, suspira la decoradora con una sonrisa.

“Me he regalado a mí misma este obelisco que me recuerda el premio que recibí en el 2008 en la feria Paris Art Design que se celebra en el Jardín de las Tullerías. Y el capitel corintio que está debajo es un objeto extraordinario. Es de los años 70, está hecho de cerámica sanitaria y constituía la base de una mesa de centro”. La pequeña butaca está recubierta con su piel original. Detrás se alza una preciosa lámpara de pie de Boris Lacroix, prestada por la galería Jacques Lacoste.
Par de mesas (de un conjunto de cuatro): C&B Italia; Bandeja y cerámicas: Pol Chambost; Copa de porcelana de Emmanuel Boos
A Emilie le gusta la cerámica antigua y contemporánea. De hecho, se ha especializado en este tema y escribió un libro sobre Pol Chambost. Y, como era de esperar, diseñó su propia colección. Para diferenciarse de los otros admiradores del artista, eligió únicamente obras en blanco y negro.
Un curioso armario que preside el salón data del año 1910. En realidad, es un antepasado del frigorífico y se compone de compartimentos donde colocar bolsas de hielo. El sofá Chesterfield de escay en color marfil y la alfombra son de los 70.
A la decoradora no le gustaba nada la chimenea de estilo prusiano de esta sala. “Ya podía haber sido verde, ¡como la mayoría de esos modelos! Lo más importante a la hora de decorar este espacio consistía en que pasara desapercibida. El resultado es tan logrado que ahora está perfectamente integrada en el conjunto”, dice orgullosa.
El comedor, que se comunica con el estar por medio de una amplia apertura, se caracteriza por el vistoso revestimiento de papel pintado de sus paredes, modelo Hicks Hexagone de Cole & Son. Los elementos vintage provienen del rastro de Saint-Ouen y de tiendas de antigüedades; tanto la mesa de travertino de Angelo Mangiarotti como las sillas de los años 50, la cómoda suiza de diseño retro y la lámpara de pie de latón de los 70.
Antes de abrir una oficina en su tienda de la calle Milton, Emilie trabajaba en esta sala todos los días con su equipo. “Llevaba una especie de ‘doble vida’ en el piso, pero lo hemos pasado muy bien”. Ya no hay oficina en el comedor, pero la decoradora no olvida que fue ahí donde trabajó en la concepción del restaurante Rose Bakery Tea Room del Bon Marché.
A Emilie le gusta cocinar y le encanta la moda. Y, claro está, otro de los espacios sorprendentes del piso es la cocina–además, es autora del interiorismo del restaurante Frenchie–, donde se mezclan ambas disciplinas. “Para el suelo, escogí una moqueta de lunares que me recuerda a Sonia Rykiel”, confiesa. La dueña del lugar asume con orgullo la condición de su cocina de fashion victim. Es muy meticulosa e insta a todo el mundo a dejarla perfectamente ordenada. “¡Tiene que estar siempre impecable!”, exclama.
Los muebles lacados en negro son de Ikea. Las obras de Pol Chambost y las de Pierre Soulages refuerzan el ambiente de los años cincuenta de esta parte de la casa.
Cuando el apartamento era su lugar de trabajo, Emilie apostó por crear un espacio personal e íntimo y decidió suprimir un pasillo. El dormitorio, el vestidor y el cuarto de baño quedan unidos en una parte privada del apartamento. “También aquí, he preferido poner de relieve el espacio gracias a una decoración inmaculada”, apunta.
Alfombra de vaqueta: Maison de vacances; Mesa con doble tablero de cristal y butaca vintage; Encima de la cama: cojín de pelo de Home autour du monde y mantas vintage
En la chimenea, el resto de la colección cerámica de la decoradora convive con una fotografía contemporánea de Gary Gunderson. El jarrón verde es de Edmond Lachenal y el poliedro, de Pol Chambost. En cuanto a las manos de plástico provienen de un rastro.
En el cuarto de baño se mezcla el verde menta con el azul. “Quería que el resultado no fuera ni masculino, ni femenino. El papel pintado de tonos discretos y con aspecto textil acentúa este efecto”, afirma Emilie. La colección de espejos antiguos se ha colocado con destreza para romper las marcadas líneas verticales de la pared.

Para más información visiten: Be-Attitude
Vía: diarioDESIGN