viernes, 10 de febrero de 2017

VIP’s cambia de cara y se vuelve ochentero.

¿Sentirá VIPs nostalgia de esos años de movida? A nosotros nos ha tocado la fibra sensible ver como el Vips Beatriz de Madrid, uno de los restaurantes más icónicos de la capital, presenta una nueva y posmoderna imagen de la mano del estudio Ilmiodesign. Michele Corbani y Andrea Spada han aportado su particular sello a este espacio, todo un homenaje a los orígenes y etapa de de expansión de la popular cadena de restauración – la primera con tienda-, los años 80. El resultado es un interior de sorprendente psicodelia, con guiños a los clásicos del diseño y reminiscencias de diner americano.
Si tiene más de 40, es madrileño y algo pijeras en sus años mozos, seguro que quedó en esta esquina con su chica hace ya muchos, muchos años… Le invitamos a recordar sus años de adolescencia, cuando se quedaba en el VIPs. de Lista.
El objetivo del proyecto era conseguir un Vips diferente, que sorprendiera a sus clientes, pero sin perder la esencia de la marca de este establecimiento, uno de los más antiguos de la cadena.
Y sin duda lo han conseguido. Manteniendo el rojo, color corporativo de la cadena, como gran protagonista, el nuevo espacio crea una atmósfera muy sugerente e innovadora gracias a las soluciones arquitectónicas y materiales empleados por los diseñadores.
Uno de los espacios más llamativos es el pasillo abovedado. La geometría arquitectónica original de las bóvedas se ha reforzado con remates circulares de madera. Pero lo que le otorga un aspecto psicodélico, es que una parte de las bóvedas se han forrado con un tejido de color rojo.
El otro espacio que destaca del nuevo Vips es una gran sala acristalada situada junto a la calle en la que se ubicado una gran palmera de madera en el centro de la misma.
La idea de un gran árbol central nació para dar personalidad a esta parte del establecimiento. El árbol diseña el espacio, organizándolo y proporcionándole una escala humana.
El techo, que deja de ser un simple plano horizontal, toma forma y volumen bajando en las paredes. Esto se consigue gracias a la unión del techo y la cornisa que dejan de ser dos elementos distintos fundiéndose en un único elemento envolvente, que pintado en un tono marrón oscuro trasmite calidez al espacio.
Toda la sala se ha recubierto con un suelo vinílico en lamas, imitación en nogal natural. Hasta los 130 cm de altura todas las paredes están recubiertas con un zócalo de madera que logran una imagen cálida y acogedora.
Los diferentes tipos de asientos permiten que cada cliente encuentre la que más le plazca. Desde bancadas lineales, a asientos en forma de herradura o circulares. Pensadas y aptas para grupos y para la socialización. Realizadas en carpintería de madera y acabadas con acolchados de color rojo.
Hay varios tipos de iluminación, una perimetral realizada con tiras de Led’s de tono cálido para potenciar la estética de las bóvedas y sus formas y una puntual. Esta última, realizada a través de proyectores montados en carriles, permite conseguir una adecuada iluminación puntual sobre las mesas. Además de la iluminación arquitectónica, el espacio cuenta con lámparas de color rojo tanto de suspensión como de sobremesa de formas redondeadas.
Toda la iluminación arquitectónica se ha realizado en colaboración con Viabizzuno, que ha generado un tono de luz específico para el proyecto. Las lámparas colgantes son las Flowerpot de Verner Panton editadas por &Tradition y las de sobremesa, las lámparas Colette de Pedrali.

Para más información visiten: Ilmiodesign
Vía: diarioDESIGN