martes, 29 de noviembre de 2016

Decorar con jarrones

Una vez terminada la fase de proyecto en la que se decide la distribución, se eligen los acabados y materiales, se lleva a cabo la posterior reforma y se completa con el amueblamiento, llega el turno de los complementos, la guinda del pastel, lo que realmente ensalza todo el trabajo previo de diseño de interiores.
Lo bueno de los complementos es que son fáciles de cambiar, si se ha cansado de ver siempre los mismos elementos o quiere dar un aire nuevo al espacio en cuestión, con los complementos tenemos la oportunidad de virar el estilo de decoración y hacerlo más colorido, elegante, vintage, etc. Y lo más importante, ¡sin necesidad de hacer un gran desembolso!
Dentro de los complementos decorativos tienen cabida un sinfín de elementos, como los cojines, mantas, paragüeros, velas, farolillos o los flecos. Todos ellos ayudan a completar la decoración y a definir el estilo decorativo que nos interese.
Sin embargo, dentro de los complementos, hoy dedicamos el post a uno de sus máximos exponentes: los jarrones. ¿Quién no tiene uno en casa? Y es que aunque no lo parezca, existen multitud de ellos con diversas formas y acabados, como éstos que le mencionamos a continuación:

Jarrones de Cristal

Transparentes, tintados o no, pero siempre elegantes y delicados, perfectos para aligerar la decoración. Por ejemplo, si se colocan sobre un aparador de aspecto muy pesado, crearán un contraste muy atractivo para la vista.

Jarrones de Barro

Generalmente muy rústicos, aunque en los últimos tiempos los podemos encontrar con formas más minimalistas y acabados muy lisos que los acercan a estéticas más modernas. Un toque que recuerda a la artesanía de hace unos años pero de un modo actual.

Jarrones de Alambre
Fruto de los avances del diseño, la decoración con alambre nos trae jarrones de lo más curiosos. Algunos se presentan con la mitad de ellos opacos y la otra mitad con un enrejado de alambre o bien como añadido a un jarrón hecho de otro material.

Jarrones de Colores
Sin importar su forma, tamaño o material, el color del jarrón siempre terminará de definir su aspecto y será un punto clave para decantarnos por un modelo u otro. Según sea su tonalidad podremos crear diferentes combinaciones de color acordes con el resto de la estancia donde se encuentren: tonos vivos con colores pastel, blancos y negros, multicolor o en tonos degradados… Cualquier opción es válida si va con el estilo.
Jarrones DIY
Para los más manitas. Aquí tiene cabida todo aquello que se mantenga de pie y en el que se puedan meter unas flores o una ramas decorativas: desde unas tuberías a un cuenco de cocina.
En cuanto a su ubicación, los jarrones suelen colocarse sobre la consola de la entrada, sobre un aparador en el comedor, en la mesa de centro del salón (en este caso recomendamos que no sean muy altos para poder mantener una conversación con la persona que está sentada enfrente o para ver la televisión), sobre la bancada del televisor (siempre y cuando sea lo suficientemente larga) o incluso en el suelo si son voluminosos.
En cuanto al número y tamaño, suelen quedar muy bien en número impar y en diferentes formas y alturas. Por ejemplo, un jarrón alto y alargado, otro idéntico pero de menor altura y uno más ancho y rechoncho quedarán bien en cualquier rincón. También un solo jarrón estilizado con una simple orquídea sobre el lavabo del baño puede darle el toque especial a esta estancia.
Vía: Decofilia