viernes, 14 de diciembre de 2018

Orvay: la vinoteca más moderna del Born.

Frente a la emblemática iglesia de Santa María del Mar, Orvay se presenta como el más cool bar en el Born. Un sorprendente local diseñado por Isern Serra y Sylvain Carlet en el que geometría y color cobran todo el protagonismo.

“Orvay es un local para degustar vinos, donde todo el espacio se ha creado a partir del color para sugerir tres maneras diferentes de descubrir la gran tipología de vinos que esconde su bodega”, nos han explicado los interioristas.
Así que con el color como máximo protagonista del espacio, las zonas se han delimitado con tres tonos.
El primero, el color tierra. Hace referencia a la geografía, o más concretamente, a la denominación de origen. Esta es la manera más clásica de escoger un vino, nos cuentan desde este bar en el Born.
También, el color verde. Que alude a los campos de viñas, y las diferentes tipologías de cepas. Al fin y al cabo, ésta es otra de las maneras de referenciar los vinos.
Y la última, la que evoca a la uva. Uno de los elementos que da más carácter al vino, y de la cual hay más variedad. Y que se ha definido con el color rosa tan de moda en estos momentos.

Como el vino mismo

Un espacio honesto y natural, que a la vez es sofisticado como el propio vino. Para conseguirlo, se eliminaron los falsos techos y se optó por mostrar la propia estructura del edificio con sus paredes y arcos medievales. Combinados con un suelo de madera de roble claro natural en punta Hungría que se tiñe de color en las diferentes zonas. Además se ha escogido un clásico mármol blanco para crear la barra y el mobiliario diseñado a medida, en un guiño a la tradición hostelera.

Al ser tan atractiva la relación cromática entre los tres espacios, no hay ningún elemento que los separe visualmente. “Solo la contundencia del propio color en los diferentes materiales marca esta separación”, en palabras de Isern Serra.

Además, y como idea transversal, han creado una serie de grandes círculos, como concepto abstracto del mundo del vino. Por ejemplo, en la zona de barra, donde uno de ellos se materializa en espejo teñido de rojo. Su reflejo de color es como mirar a través de una copa de vino tinto.
La iluminación contempla la metáfora circular. Líneas etéreas flotando en el espacio, neones formando círculos de luz y también las elegantes lámparas de Michael Anastassiades para Flos.

Mobiliario ad hoc y de firma

Para la zona de entrada, que sería la zona clásica de tapeo de un bar en el Born, Serra y Carlet han diseñado tres mesas altas de mármol blanco de carácter escultórico, que juegan con el equilibrio entre la contundencia de su base circular maciza y la livianidad de su sobre.

Se acompañan de los taburetes de Afteroom para Menu, que contrastan por su ligereza de líneas.

La segunda zona, además de albergar la gran estantería de vinos hecha de tubo de hierro negro, acoge también la zona de mesas. Con un gran banco de roble natural que da unidad al ambiente y un gran espejo que resalta el uso del arco medieval existente generando un nuevo espacio. Las sillas son las Result de Hay, diseñadas por Friso Kramer & Wim Rietveld.

Por último la tercera zona, la que hace referencia a la uva, es un espacio en el que todo es de un color rosado. Esta zona más pequeña está coronada por una gran mesa de madera, formada por el patrón de la tablilla con punta Hungría que se utiliza en el suelo. Sirve como reservado para grupos.

Fotografías: José Hevia y Salva López
Para más información visiten: Isern SerraSylvain Carlet
Vía: diarioDESIGN








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