lunes, 2 de julio de 2018

Pequeña reforma en la Barceloneta por Oriol Gumerà Manrique

MAR 104:
Situado en la Barceloneta, un popular barrio de Barcelona, este apartamento contaba originalmente con una deficiente distribución tanto a nivel funcional como estético. Estos dos factores no sólo hacían que la vida en él no fuera tan cómoda como debería ser sino que tampoco permitía la obtención de la cédula de habitabilidad.
Teniendo en cuenta su privilegiada ubicación en el Port Vell, el principal reto del proyecto fue permitir disfrutar de ella dotando a los espacios de la máxima luz natural e incomparables vistas al mar y a la montañana de Montjuïc. También fue necesario optimizar los diferentes espacios para transmitir la mayor sensación posible de amplitud ya que la vivienda sólo cuenta con 55 m².
Para ver cumplidos estos dos deseos, se eliminaron las máximas paredes posibles y se instaló una gran cristalera que actúa como separación entre el único dormitorio y la sala principal. Esta decisión pudo materializarse debido a que el apartamento está concebido para que viva en él una pareja o visitantes ocasionales que se encuentren en Barcelona de forma temporal. Por ello, el diseño hace más referencia a las suites de los hotes que a una vivienda tradicional.
Confort funcional y emocional.
Cada espacio “ha sido pensado para aportar el máximo confort funcional y emocional al usuario”, explica Oriol Guimerà. De esta manera, el mobiliario se convierte en un aliado de peso con un inmenso sofá, una confortable cama o una iluminación que permite crear diferentes escenas, en función de lo que se desee. “No soy partidario de espacios ‘roulotte’ sino más bien de espacios diseñados específicamente y de una distribución eficiente de los mismos”, puntualiza el diseñador.
La nueva distribución ha dado lugar a una zona de día de concepto abierto que se comunica visualmente con el dormitorio a través de una cristalera, aunque una doble cajonera proporciona a la cama cierta privacidad. La cocina está realizada a medida con la intención de integrarse discretamente en la arquitectura del lugar y ceder el protagonismo a otras áreas de la casa, sin renunciar a la calidad de los equipamientos y materiales. A pesar de la escasez de metros cuadrados, el baño es amplio y llama la atención por el pavimento de madera que transmite calidez y continuidad visual, ya que se ha utilizado el mismo tipo en toda la vivienda. Explica el autor del proyecto que “en todos los espacios y entre ellos se establecen diálogos cromáticos y de materiales y, en este sentido, es destacable el uso de madera en los frontales del armario del baño y de la cocina”.
Colores neutros.
Los colores son mayoritariamente neutros, cediendo el protagonismo cromático a detalles, como la lámpara suspendida de la sala y, principalmente, a la luz natural y al exterior de la vivienda. Esta neutralidad cromática hace que la continuidad interior-exterior sea mayor. “He buscado cómo integrar el exterior de la vivienda para que sea una parte más de la misma”.
Parte indispensable del resultado final son los detalles, un aspecto que se ha tenido muy en cuenta ya que Oriol Guimerà es diseñador de producto. “Concibo los espacios desde una mentalidad poco arquitectónica y volumétrica, pero muy humana. Los objetos son aquello que tocamos más a menudo y son clave para crear sensación de calidad y confort. De esta manera, he optado por una mezcla de productos diseñados por mí (los mecanismos 5.1 de Font Barcelona y la mesa Feel de Arlex) combinados con clásicos mediterráneos (principalmente de Miguel Milá y Santa & Cole), pero con concesiones a mi admirado Achille Castiglioni (lámpara Parentesi) y mobiliario de mis marcas nacionales de referencia (Joquer y Stua).”