lunes, 8 de junio de 2015

Estilo country chic en decoración

Uno de los estilos que están sonando con más fuerza en el mundo de la decoración es el country chic, perfecto para cualquier momento del año pero especialmente ahora que llega la primavera. Si quiere darle a su hogar un toque muy original a la vez que elegante, sin duda es una de sus mejores opciones. Además, se ha convertido recientemente en tendencia, así que no mucha gente lo tiene aún.

Es un estilo similar al Shabby Chic, muy sencillo, clásico y nada estridente, perfecto para personas sencillas a las que no les gusta tener mil cosas para decorar ni un montón de colores para combinar. Tiene mucho que ver con lo rústico, con la decoración más tradicional, pero a la vez utiliza un toque británico y, especialmente, mucho gusto, con los espacios decorados al detalle.
Las claves
Características: lo más destacado son los materiales nobles y las fibras naturales en el mobiliario, muy similares al estilo rústico. Triunfa la madera, tanto en muebles como en suelos. Dele un toque rural a su hogar y estará empezando con muy buen pie su relación con este estilo.
Mobiliario: lo ideal es que sea rústico o de aspecto envejecido, tanto en sillas como en mesas y muebles en general.
Decoración: en cuanto a las figuras ornamentales, son muy características las que simulan personajes, instrumentos de música clásica, señoritas inglesas vestidas con prendas del S. XIX… Los típicos relojes británicos son también un imprescindible en el country chic, al igual que las lámparas de techo de estilo rústico, con una buena caída.
Cuadros: los más acordes a este estilo son los que representan escenas figurativas, como paisajes, bodegones, retratos o naturalezas muertas. Evita totalmente el arte contemporáneo, ya que no pegaría nada en este caso algo abstracto o surrealista que no se puede descifrar a simple vista.
Materiales: para los muebles, importante también el hierro, además de la madera noble antes mencionada y la porcelana, especialmente si es de estilo romántico.
Colores: debe centrarse en los más rústicos, como son el marrón y sus tonalidades beige, arena o café. Combínelos con otros más llamativos como el azul marino o el rojo, el contraste será espectacular y quedará de lujo, por ejemplo, en el salón.