miércoles, 14 de mayo de 2014

Local destinado a la degustación de vinos y cavas PAN Y VINO

La introducción del concepto característico de “bodega de vinos”, junto con una interesante conjunción, entre un agresivo diseño gráfico y una sutil utilización del mobiliario, protagonizan este proyecto de nuevo local en la zona portuaria de Barcelona.

En el último piso del centro comercial Maremágnum, en el Puerto de Barcelona se encuentra PAN Y VINO, un local-bodega de vinos y cavas, donde se puede degustar o adquirir desde una amplia selección de distintos caldos a una carta de tapas y platillos.
El proyecto ha pretendido otorgar el máximo protagonismo a la barra del bar, es por ello que ésta se ha situado en el centro del local, de forma exenta y dotando de vida y dinamismo a un reducido espacio de 36m2. Esta barra está revestida de lamas de roble y, como contrapunto, el sobre está formado por cuatro tipos de mármoles distintos, a modo de los sobres de las barras y mesas de los bares de antaño. El copero, construido a partir de barras de acero corrugado, aporta fluidez y ligereza a la barra a partir de un recorrido a distintas alturas que permite el almacenaje sucesivo de botellas y copas.
El producto destacado en este local son los vinos y es por ello que se han diseñado dos estanterías que ayudan a configurar el espacio, permitiendo dar respuesta al reto de resolver el almacenamiento en un local tan pequeño. Ambos elementos son de acero natural en bruto. Una de ellas consiste en una celosía que hace de filtro entre el interior y el exterior. Ello permite almacenar botellas en vertical mediante un sistema también de barras de acero corrugado que ocupan toda la altura del local de suelo a techo con unas arandelas soldadas que sujetan las botellas. En esta celosía, colocamos también botellas, de vidrio verde y blanco con un led en la base. Estas lámparas aportan un ambiente acogedor al local.
La segunda estantería está realizada también a partir de barras de acero corrugado y ocupa toda la pared opuesta a la celosía. Entre el entramado de las barras, los estantes de roble macizos se convierten en un soporte para todo tipo de producto: latas de conserva, menaje, botellas, etc, a modo de colmado.La única parte oculta del local, la constituye la pequeña cocina que queda encerrada entre tres paredes pintadas a modo de pizarra donde se anuncian los productos del local.

Para más información visiten: Sandra Tarruella Interioristas 
Vía: On diseño


No hay comentarios:

Publicar un comentario