viernes, 7 de abril de 2017

Cómo elegir aislamiento térmico

Aislar del frío y del calor
Un buen aislamiento es uno de los secretos no solo de un hogar eficiente sino también de un hogar confortable ya que reduce las pérdidas de calor y filtraciones en invierno, así como el recalentamiento y entrada de aire caliente en verano. La elección depende de la zona que quiera aislar (paredes interiores, fachadas, techos o bajo cubiertas) y del tipo de instalación.

Ventajas del aislamiento térmico

• Ahorro de entre el 25 y el 30% en la factura. Un buen aislamiento térmico aprovecha al máximo el consumo energético ya que reduce las pérdidas de frío y calor.
Un ahorro estimado de hasta el 30% en calefacción y aire acondicionado.
• Bienestar. Una temperatura agradable en casa es uno de los factores determinantes en el confort de la vivienda.
• Medioambiente. Optimizar y ajustar el gasto de energía reduce las emisiones de CO2 y el impacto del sobreconsumo de electricidad y combustibles en el medio ambiente.
• Espacios. Aislar algunas zonas de la casa le permite ganar metros y hacer habitables estancias desaprovechadas como por ejemplo buhardillas, sótanos o semi-sótanos.

¿Qué quiero aislar?
Cada hogar español se gasta de media en calefacción 1.132 euros* según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDEA). Hasta el 30% de este consumo (más de 300€) y de la energía se puede escapar por las paredes, techos y suelos de las viviendas mal aisladas
*Cálculo estimado según el consumo medio por calefacción a un precio de 0,15 kW/h.
Para mejorar el aislamiento de cada uno de estas áreas estructurales requieren una solución específica.
Fachadas: En este caso podemos optar por mejorar el aislamiento desde el exterior, desde el interior de la vivienda, o inyectando una solución aislante en el interior del muro.
Las soluciones de aislamiento de la fachada por el interior, se realizan sin modificar la fachada. Se aprovechan las cámaras de ventilación sin aislamiento (insuflado de aislante de lana mineral), o bien con un nuevo tabique con el añadido de un aislante.

Las soluciones desde el exterior requieren un material inalterable al agua, como el poliestireno extruido o expandido, o en su defecto una cámara de aire que permita el drenaje y ventilación del aislante; dicho aislante va dentro de una estructura y cubierto con paneles.
Paredes o tabiques: Se trata de las divisiones interiores de un espacio (entre diferentes habitaciones, separación con los espacios comunes de un edificio…). Por las características de este tipo de zonas (por lo general sin contacto con el agua, ni sometido a la peso de la pisada a diferencia del suelo) puede utilizan lana mineral (de roca o fibra de vidrio), así como aislantes térmicos ecológicos como el corcho o el geotextil.
Cubiertas: En el caso de los tejados es preciso diferenciar entre cubiertas planas o inclinadas. Asimismo es posible optar por el aislamiento desde el interior o desde el exterior (colocando un aislante bajo las tejas).
En el aislamiento de un tejado se usan materiales lo más impermeables posibles: Poliestireno extruido o poliuretano. También se pueden usar lanas minerales protegidas con láminas impermeables.
Suelos: En el caso de los suelos el aislamiento térmico se coloca sobre el forjado de hormigón. Entre el aislante y el mortero es necesario colocar una lámina de polietileno que actúa como barrera impermeable. En suelos radiantes también hace falta colocar la lámina de polietileno entre el aislante y el sistema de calefacción por conductos.
Techos: En el caso de los techos las pérdidas energéticas se centran sobre todo en las bajo cubiertas (buhardillas) ya que el techo conecta directamente con el exterior. Para ello le recomendamos elegir un material ligero y que ocupe poco espacio: Lanas minerales, aislantes reflexivos o geotextil son los más habituales.

Materiales
AISLAMIENTOS MINERALES
• Lana de roca. Fabricado a partir de roca volcánica fundida. Indicado para el aislamiento térmico en suelos, paredes interiores y fachadas ventiladas y/o sin contacto directo con el agua. El formato en rollo también es apto para aislar bajo cubiertas y buhardillas. Funciona también como aislante acústico y protector del fuego. Según la densidad tiene unos usos y otros.
Fibra de vidrio. Fabricado a partir de arena fundida. Indicada para el aislamiento de paredes interiores, falsos techos y bajo cubiertas (en rollo o manta en el caso de este último). Cuenta también con propiedades como aislante acústico en bajas densidades. En ambos casos en Densidad de 23-40kg/m3 tienen usos en tabiquería interior y techos. Mientras que en mayor densidad se puede usar en fachadas y suelos.
AISLAMIENTOS SINTÉTICOS
Poliestireno expandido (corcho blanco). Material ligero, económico y de fácil instalación. Es un material versátil apto para reforzar el aislamiento térmico en fachadas, paredes, suelos y techos. Tiene mayor capacidad impermeable que las lanas minerales y se clasifica en función de la densidad de producto, a mayor densidad, más capacidad de aislamiento.
Poliestireno extruido. Destaca por su carácter impermeable y por su resistencia al peso y a la deformación. Al ser inmune a la humedad predomina su uso en fachadas y cubiertas –tanto desde el exterior como desde el interior-. Tiene una mayor capacidad aislante y de resistencia con respecto al expandido. Es muy habitual su uso en zonas con humedades.
AISLAMIENTO ECOLÓGICO y RECICLADOS
Corcho. Material natural y 100% ecológico. Gran capacidad aislante, se puede utilizar en paredes y suelos, sus principales ventajas son: o 100% reciclado y natural.
o Con una durabilidad superior a otros aislantes.
o Protección contra la humedad.
o Antiestático, hipo-alergénico y sin olor.
o Puede dejarse visto.
Geotextil. Fabricado a partir de materiales textiles reciclados y reciclable. Tiene tanto características térmicas como acústicas, con ventajas como las siguientes: o Mayor cohesión que una lana mineral, lo que le permite más durabilidad.
o Buen comportamiento al vapor de agua.
o Resistencia a la tracción y al desgarro, lo que le permite una instalación con tacos y espigas (mecánica).
o No irrita la piel ni las vías respiratorias.
AISLAMIENTOS REFLEXIVOS
• Reflexivo multicapa y burbuja: Aislantes compuestos por una o varias capas. En el caso del multicapa incluye guatas y espumas en su interior, mientras que en el de burbuja el aluminio reviste una estructura de burbujas de polietileno. Una de sus principales ventajas es el reducido espesor que lo convierte en una solución ideal para colocar bajo friso, estructuras de cartón yeso, y bajo las cubiertas inclinadas. Además es antialérgico y fácil de instalar. Su calidad aumenta con el número de capas y con la calidad del aluminio y las capas de guata y burbuja interior.

Espesor del aislamiento térmico

El nuevo código técnico de Edificación, que entró en vigor en Junio de 2014, aumenta las mínimos de aislamiento por zona geográfica y según lugar de instalación en las viviendas. Esta nueva norma de obligado cumplimiento, lleva al aumento de espesores de aislantes en las diferentes partes de la casa.
Esto lleva al ahorro de energía y la reducción en la emisión de CO2 y gases de efecto invernadero.
En la imagen inferior se encuentra un ejemplo de aumento de grosores en diferentes zonas de España de lanas minerales.

¿Qué significa la R?

Es una característica de los materiales, que mide la resistencia del material al paso del calor: cuanto mayor sea el valor, mayor capacidad aislante tendrá el material. Esta resistencia térmica se mide en m2*k/W y relaciona el espesor del producto y su conductividad térmica (λ).

La lambda λ indica la conductividad térmica de un material. Es independiente del espesor y solo depende del tipo de material. Cuanto menor sea, mayor capacidad aislante tendrá el material. Los aislantes tienen λ = 0.028 -0.040 aproximadamente, se mide W/m*k. Otro dato a tener en cuenta es la Transmitancia térmica (U) que se mide en W/m2*k. Es la cantidad de calor que atraviesa un material o una serie de materiales (pared). En el caso de una pared es la suma de las resistencia térmicas de todos los materiales o capas que lo componen.

Perfilería (rastreles): atornillar rastreles de madera o metal a la pared, desde el techo al suelo, dejando una distancia de entre 40 y 60 cm entre rastrel y rastrel. Cortar las placas de aislante a la medida y pegarlas a la pared con una cola especial.

Entre muro de ladrillo: el aislante se coloca en el hueco resultante entre un muro de ladrillo y otro. Se recomienda usar pasta de agarre o cola adecuada para cada uno de los aislantes.

Encolado: se pega directamente a la pared con un adhesivo de contacto específico. Extienda el adhesivo con una espátula o brocha y deja secar el tiempo que indique el fabricante.

Grapado: fijarlo a la pared o a los rastreles con una grapadora.

Acabado

Placas de cartón yeso .Los paneles o rollos se colocan encolados y bajo perfiles metálicos atornillados a a suelo y techo (a una distancia de 60 cm entre tacos) y montantes que se encajan y atornillan a los perfiles. A continuación se cortan placas de yeso laminado o madera, se encajan entre los perfiles y se atornillan a los montantes. Por último se tapan las juntas entre placas con pasta de juntas y cinta de papel y se lija.

Friso (madera, pvc…). Cubrir el aislante con friso de madera o de pvc. Podemos elegir diferentes modos de instalación: clavos, grapas, clips… que fijan las lamas de friso a los rastreles de madera.

Pintura, papel pintado o dejarlo a la vista. Algunos materiales como el corcho permiten un sencillo acabado desde pintarlo directamente hasta dejarlo a la vista como un elemento decorativo. 

Vía: Leroy Merlin