lunes, 6 de febrero de 2017

Minimalismo acogedor en Madrid por Wespi de Meuron Romero y Abaton

El estudio suizo Wespi De Meuron Romeo Architects y Ábaton Arquitectura formaron tándem a la hora de llevar a cabo la reforma integral de esta vivienda, ubicada en la popular calle Alcalá de Madrid. La vivienda, que ocupa las plantas sexta y séptima de un edificio construido en 1914, obra del arquitecto Vicente Agustí Elguero, no había sido objeto de ninguna reforma desde los años 40. Además de actualizar ambos espacios, la renovación también implicó la conexión entre ambos pisos para dar lugar a un dúplex blanco y luminoso, donde los toques de color proceden de las diferentes piezas de mobiliario, cuadros y complementos textiles. Fue el equipo de la tienda Batavia, quien se encargó del diseño interior del inmueble.
El proyecto tuvo como hilo conductor “conectar las dos plantas y generar un nexo entre la tradición y el espíritu moderno”, explican desde Ábaton. El piso inferior era un apartamento con decoraciones de yeso en los techos y ventanas tradicionales, elementos con un valor histórico y estético que fueron mantenidos en recuerdo del pasado del edificio. También se respetó la distribución de las habitaciones, al tiempo que se atribuían sus nuevas funcionalidades. Sin embargo, no se pudo conservar el suelo de madera original que fue reemplazado por otro de madera de roble con acabado natural.
La séptima planta, el ático donde antiguamente estaban los trasteros, no tenía un estilo definido y fue transformado en un espacio diáfano con salida directa a la terraza. Este espacio, compartido por la sala de estar y la cocina-comedor, se vistió con un estilo minimalista y austero, que sirve como marco perfecto a las icónicas butacas Clavé o a las más modernas alfombras diseñadas por Sybilla para nanimarquina.
La imponente cubierta a dos aguas se refleja en la forma interior del techo, en el que se ha creado un juego de diagonales. En las antiguas paredes se han abierto nuevas troneras que distribuyen la luz natural por toda la estancia, intensificado por la nívea caja. La cocina se ha colocado en un extremo de la planta, el que cuenta con una mayor altura, combinando el color blanco del mobiliario sin tiradores con la calidez de la mesa de madera o los tonos de las sillas.
Esta estética minimalista se utiliza también en el vestíbulo de entrada, el pasillo y el dormitorio principal. Todos se han vestido con la misma paleta de color y un sencillo pero acogedor equipamiento que genera continuidad en los diferentes interiores y acompaña a habitantes e invitados desde la entrada de la vivienda. En este punto, que también conduce a la planta superior, un tragaluz permite que la luz llegue hasta el centro de la vivienda, haciéndola todavía más blanca.

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