miércoles, 23 de noviembre de 2016

Trucos para ahorrar en calefacción

El invierno se presenta frío y, al final, por muchas mantas que nos pongamos encima, seguramente vamos a tener que tirar de calefacción. Lo cierto es que las subidas en el precio del gas no ayudan, pero tranquilos, no está todo perdido: siempre hay trucos que pueden hacer que nuestra factura baje y no nos referimos únicamente a termostatos (qué están muy bien). Hay otras cosas que podemos hacer nosotros mismos y que darán excelentes resultados.
Puesta en marcha en condiciones
Aunque muchos desconocemos este dato, los radiadores deben purgarse. Sí, purgarse, pero ¿qué significa eso? Eso significa que es necesario extraer el aire cada vez que comienza el invierno, pues si no se hace, se pueden acumular pequeñas burbujas de aire que impidan el paso fluido del calor. Estas molestas burbujas pueden hacer que la potencia de nuestros radiadores se reduzca y que, por tanto, necesitemos mucho más calor para que funcionen. Hay que destacar que la mayoría de los radiadores modernos cuentan con purgador automático, es decir, el aire es expulsado por sí mismo. No obstante, si el purgador es manual, tendremos que realizar nosotros mismos esta purga. El secreto es abrir poco a poco el purgador, de manera muy lenta.

Ahorrar gastando
Nuestro sentido común muchas veces nos juega malas pasadas. Muchos pensamos que si no usamos la calefacción hasta que no sea imprescindible reduciremos el gasto. Bueno, en verdad esto no es del todo cierto. Si mantenemos una temperatura estable en casa gastaremos menos; pues está comprobado que las subidas fuertes de temperatura provocan mayor gasto. Así pues, si tenemos una temperatura constante de unos 20 grados, por ejemplo, lograremos reducir mucho nuestra factura. Aun así, si no estamos en casa en todo el día, quizá mantener la calefacción encendida puede salir poco rentable. En este caso, es buena idea hacerse con un termostato automático y programar el encendido unas horas antes de que lleguemos a casa a una temperatura media, así no tendremos que poner la calefacción a tope para calentar la casa en poco tiempo.
La correcta circulación del calor
Este es un punto muy interesante que nos puede venir bien. El calor debe circular bien, por este motivo, es importante no instalar los radiadores cerca de muebles o colocar ropa húmeda encima para que se seque antes; esto, lo único que acarrea es un consumo mayor y, por tanto una factura de gas bastante más alta. Asimismo, si tenemos habitaciones que no usamos, no parece mala idea cerrar la llave de los radiadores en ellas y cerrar sus puertas para que el calor del resto de la casa no se pierda en ellas.
Cuide y mime su caldera
Una caldera bien cuidada es una caldera feliz; y, por tanto, una caldera que rendirá mejor. Por este motivo, el mantenimiento de este elemento del hogar debe ser correcto. Afortunadamente, algunas compañías incluyen en sus tarifas el mantenimiento de las calderas. Infórmenese y opten por este los contratos en los que el mantenimiento anual sea gratuito o más bajo. Asimismo, si está pensando en cambiar la caldera de casa, no se deje guiar por su primera opción. Investigue, estudie y valore. Escoja siempre la caldera con mejores resultados en cuanto a eficiencia se refiere. El precio no es que sea secundario, pero hay que guiarse por otros aspectos como el consumo, pues así nuestra factura se reducirá. De nada sirve comprar una caldera muy económica si el gasto que vamos a tener con ella se dispara,

Cosas que no dependen de su caldera

No todo son radiadores y calderas. Lo cierto es que también hay otros factores que pueden hacer que consumamos más gas de lo normal. Entre estos factores, los más importantes son los que tienen que ver con el aislamiento de nuestra casa. Entre el 25 y el 30% de las necesidades de calefacción de una casa (fíjense en que son porcentajes altísimos) se deben a un mal aislamiento y consecuente pérdida del calor por ventanas o puertas. Invirtamos tiempo y dinero en este aspecto y estaremos reduciendo el consumo final.

Vía: habitissimo