viernes, 12 de febrero de 2016

Lara, una casa en São Paulo para invitar a los amigos.


Lara está situada en el centro del bullicio de la ciudad; es una casa en São Paulo diseñada para vivir en ella pero también como lugar de desconexión y divertimento para su propietario – un joven empresario – y su familia y amigos. Es una casa práctica y acogedora, pero este último calificativo en doble sentido:hogareña y festiva. Esta simplicidad y dualidad intrínseca es obra del estudio de arquitectura de Felipe Hess.

Diseñada en colaboración con su asociado Federico Concilio, el arquitecto brasileño ha ubicado la casa, de 300 metros cuadrados, en el centro de una parcela situada entre el barullo de la ciudad.
Con ello consigue dos resultados: los jardines resultantes actúan como aislante visual con sus grandes plantas tropicales. Y, en segundo lugar, al estar en el centro, se convierte en el lugar alrededor del cual gira la fiesta.
Para ello la casa se abre generosamente al exterior pese a su estructura, formada por tres bloques apilados uno encima de otros.
Cada extremo de la parcela cuenta con un jardín. El primero, el que da acceso a la vivienda, está concebido como una extensión de la casa. Algo así como un lobby abierto gracias a que parte de la fachada del primer nivel es corrediza y acristalada.
El jardín trasero es más privado y, sin duda, un lugar excelente para celebrar fiestas y reuniones gracias a su piscina, la sauna y una pequeña estructura semiabierta que funciona como cocina independiente y refugio cuando no apetezca estar a la intemperie.
Por otra parte, la azotea de la casa también está considerada un lugar de entretenimiento ya que allí está situada el área de la barbacoa y el solárium. Por su estructura, la terraza ofrece unas vistas de 360 grados de la ciudad.
La distribución de la casa es muy sencilla. Los dos primeros volúmenes corresponden a las zonas públicas, mientras que la última planta se reserva para los dormitorios.
Las estancias públicas son individuales pero están muy conectadas entre sí gracias a la ausencia de puertas y las grandes aperturas que comunican unas con otras.
Siendo una casa tan práctica, es lógico que sea de líneas minimalistas y que los materiales sean nobles y básicos. La fachada de los dos primeros bloques juega con la piedra y el metal, mientras que el último está recubierto de madera.
En el interior se sigue el mismo patrón: hormigón en el suelo, piedra en las paredes y metales para determinados acabados. Destaca el hecho de que cada escalera tenga una forma y material diferente.

En cuanto al mobiliario predominan piezas de diseño contemporáneo y materiales también nobles como la madera y el cuero.

Para más información visiten: Felipe Hess
Vía: diarioDESIGN