viernes, 23 de marzo de 2018

Un sorprendente apartamento nórdico con paredes de ladrillo y madera en bruto.

No es habitual ver en los sofisticados ambientes escandinavos materiales vastos y acabados brutos; pero también es cierto que es precisamente esa estética tan elegante la que hace que cuando se añadan dichos materiales, sean los que mayor protagonismo adquieran en la escena. Es como pintar en un folio inmaculadamente blanco un punto negro en el medio; nada más hacerlo, sería lo más destacado.
En el apartamento que vamos a ver a continuación, ocurre algo similar al símil del folio. Es una vivienda con un sofisticado y elegante estilo nórdico, amueblada con piezas de diseño, en la que la madera en bruto y el ladrillo visto vetusto que se ha dejado a la vista crea un sorprendente contraste que, además, le da carácter y personalidad.
En un principio, si solo viéramos esta perspectiva del salón, nos parecería un tradicional salón contemporáneo escandinavo, con toques exóticos gracias a las hojas de palma, la lámpara Z1 Cotton Lamp y la icónica silla BKF (Butterfly) diseñada por Jorge Ferrari, Juan Kurchan y Antonio Bonet; luminoso y de corte minimalista, hasta que viéramos esta otra perspectiva.
Ladrillo visto antiguo y desgastado, tablones de madera en bruto y una puerta abatible de dos hojas separan el salón del resto de la vivienda, convirtiéndose en un tabique divisor con mucho protagonismo, contrastando perfectamente con lo sutil y lo sofisticado del estilo nórdico. Son las dos caras de la moneda.
En la otra parte del muro, en la cocina comedor, nos encontramos con más sorpresas, ya que muebles de madera de época visten el espacio en combinación con clásicos del diseño, creando un peculiar y atractivo estilo ecléctico bajo un marco escandinavo.
Aparador vintage de época, mesa rústica sobre alfombra boho y las populares sillas Ant Chair de mediados de siglo diseñadas por el arquitecto y diseñador Arne Jacobsen, completan el espacio junto con la cocina.
Respecto a la propia cocina, poco hay que decir de su estilo, ya que marca una estética clásica nórdica, con los tradicionales azulejos de metro en formato cuadrado revistiendo el antepecho de la cocina, muebles blancos y encimera negra.
De la cocina pasamos a la otra estancia del apartamento, donde vemos un dormitorio, igualmente de corte nórdico, con textiles de lino lavado vistiendo la cama y lino de trama abierta en color crudo para las cortinas que visten las ventanas, y la ya afianzada pantalla de lámpara de plumas, Eos de Vita, a los interiores nórdicos.
Y del único dormitorio de la vivienda pasamos a la última estancia, el cuarto de baño, donde volvemos a encontrarnos un pieza antigua de madera, hilo conductor de todo el diseño del apartamento, como mueble lavabo, destacando en un fondo, por otro lado, tradicionalmente escandinavo.

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