jueves, 29 de marzo de 2018

Ardoka por Mecanismo

Vinoteka-neotaska ubicada en el entorno de la calle Ponzano, la zona de moda gastronómica en Madrid, donde aúnan antiguos bares con solera y tradición, con nuevos y conceptuales restaurantes referentes entre el público más sibarita.
Esta simbiosis entre tradición e innovación, es lo que define el diseño y funcionamiento de Ardoka, un espacio culinario con raíces vascas, dedicado a la degustación de recetas, basada en la calidad del producto y una fuerte apuesta por el maridaje con los mejores vinos nacionales.
A partir de la recuperación de elementos y materiales tradicionales característicos de esta tipología tan castiza y cuidando la ejecución y el detalle, generaron un espacio innovador a la vez 
que cercano y cotidiano.

Implantado en el local comercial de un edificio protegido de principios del siglo XX, han recurrido a la recuperación del granito en la fachada mediante un cuidado despiece que enmarca las dos grandes aperturas de acceso al local que integran y relacionan el interior con la calle haciendo del restaurante un fácil y atractivo reclamo para los viandantes.
Mediante la utilización innovadora de los elementos más tradicionales de las cantinas madrileñas, desarrollaron el espacio en planta baja en torno a una barra principal acompañada de diferentes elementos de apoyo para la degustación.
La utilización de una boiserie contemporánea de madera de abedul sobre un panelado de chapa, resuelve todo el mobiliario y los elementos funcionales que quedan envueltos en un espacio rodeado de muros de ladrillo visto, original de los muros del edificio y un suelo de terrazo continuo. Todo ello, da lugar a un ambiente novedosamente tradicional.
La planta inferior tiene un uso diferente empleándose como txoko. El protagonismo en esta planta, lo asume una gran mesa central de madera de abedul en torno a la que se genera la actividad. En una de las cabeceras de la mesa se integra un espacio de servicio desde donde el cocinero atiende a todos los comensales que se sientan en el resto del perímetro, produciéndose así́ una estrecha y directa relación entre la cocina y el comensal como ocurre en los txokos y sociedades gastronómicas vascas en los que este espacio tiene su referencia. La mesa la diseñaron para permitir esta relación con el comensal y en un momento dado, poder acotar la zona de trabajo desplegando unas alas y generando una barra.

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