

Su fuego resulta absolutamente embriagador, y hace que su presencia en una cena para dos, se convierta en el principio de algo especial. Están presentes en todo aquello que tiene que ver con la religión, como por ejemplo formando parte de la decoración de la iglesia o en una boda. Pero también cumplen una función espiritual que las hace indispensables en espacios destinados a la reflexión o al relax mental.

Hoy en día, resulta paradójico pensar, que prácticamente no las necesitamos, y sin embargo es el momento en que más presentes están en la decoración de cualquier casa.
Las velas se han convertido en un objeto de deseo, en un accesorio fundamental en la decoración de cualquier casa actual.


Se trata de un accesorio de decoración que encaja en cualquier estancia de nuestra casa, por esa razón es un regalo muy agradecido, ya que cualquiera encontrará en su casa, un pequeño huequecito en el que colocarlo.

En la actualidad, las velas son un mero objeto decorativo, y solemos cometer el error de mantenerlas en el mismo estado en que las adquirimos. Esto hace que su aspecto luzca frío, estático y permanente. Aunque solo utilicemos las velas de manera ornamental, debemos de tener la sensibilidad de quemar la mecha, y tampoco estaría de más, que de vez en cuando consumiéramos parte de la cera, para que se note en ella el paso del tiempo.
Los secretos y las promesas bajo la influencia del fuego tienen un valor añadido, de ahí los numerosos compromisos surgidos tras una larga velada. Solo por eso, merece la pena fomentar su uso.
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