martes, 12 de junio de 2018

¿Qué es el síndrome del edificio enfermo?

Son muchas las ocasiones en las que un edificio, incluso uno nuevo y moderno, deja mucho que desear en varios aspectos constructivos esenciales. Estas taras constructivas pueden acabar desembocando en algo más que simples incomodidades para los inquilinos de los edificios en cuestión, llegando a provocar problemas como el llamado “síndrome del edificio enfermo”. Para todos los que nunca han oído este término vamos a explicar en qué consiste y cómo puede influir en su salud.
¿Qué es el síndrome del edificio enfermo?
El síndrome del edificio enfermo es como se conoce al conjunto de efectos negativos en la salud que pueden llegar a experimentar los inquilinos de un edificio. Estos efectos negativos se deben a un hábitat perjudicial que se genera en el interior de las viviendas como consecuencia de una mala elección de los materiales, o bien debido al uso de materiales que no son naturales, libres de tóxicos e inocuos.
Se calcula que este síndrome afecta hasta a un 30% del parque de viviendas que producen diferentes afecciones en la salud como, por ejemplo; escozor de ojos, alergias nasales, dolores de cabeza, dermatitis, náuseas y problemas respiratorios de diversa índole.

Remediando el problema en su edificio

El síndrome está relacionado con una pésima calidad de los materiales empleados, normalmente materiales sintéticos y tóxicos que son más baratos que los naturales. Como se suele decir, lo barato sale caro y al final el problema solo tendrá remedio si reforma el edificio para eliminar los materiales perjudiciales que fueron usados en él.

Estos materiales baratos de mala calidad afectan a la habitabilidad del edificio de varias formas. Por una parte, como hemos visto, repercuten en una peor habitabilidad del espacio, que genera una atmósfera tóxica y nociva para la salud de los que viven allí. Por otra parte, la mala calidad de los materiales repercute en que el edificio tenga una durabilidad menor y que se generen mayores desperfectos a largo plazo. Al fin y al cabo, un edificio que emplea materiales de menor calidad no puede aguantar la misma cantidad de tiempo impoluto.

Así pues, tanto si va a construir una vivienda como si está pensando en reformar tenga en todo momento presente que la calidad de los materiales que utilice es un aspecto esencial. Y si cree que puede estar residiendo en un edificio enfermo no dude en reformar por su propio bienestar y el de su familia.