jueves, 7 de abril de 2016

Slow Design, una de las últimas tendencias en decoración

El Slow Design es una rama del movimiento Slow, que se inició a nivel mundial con el Slow Food, antónimo de comida rápida. Como todas las ramas del Movimiento Slow, el objetivo principal del Slow Design es promover el bienestar de las personas, de la sociedad en su conjunto y del medio ambiente a largo plazo.

Se trata de un concepto de diseño integral, en el que la palabra slow pierde su significado peyorativo y se utiliza para lograr sinergias positivas entre los elementos de un mismo sistema, celebrando la diversidad, cultivando las relaciones y gozando del aquí y del ahora.
El Slow Design busca crear ambientes que fomenten la interacción, el trabajo en equipo, el diálogo y el espíritu familiar. Esto se consigue con espacios conectados entre sí, áreas comunes donde el tiempo se detenga y en las que sus habitantes prefieran charlar, leer, cocinar o reflexionar a ver la televisión.
Como el Ecointeriorismo, el Slow Design es muy cuidadoso con el medio ambiente. Así pues la elección de los materiales y su proceso de fabricación son de suma importancia. Los espacios diáfanos, luminosos y poco recargados que responden al lema “menos es más”, son claros ejemplos de este estilo decorativo.
¿Cómo podemos crear ambientes Slow Design?
Decoración natural
Para conseguir ambientes Slow Design debemos optar por una decoración natural. Los revestimientos de pared son perfectos para crear espacios austeros y nada recargados. Además tienen una doble función en decoración: por una parte adornan y por otra evitamos tener que alisar y reparar las paredes (gotelé, manchas, desconchones). Una mesa realizada con palés dará un toque original al salón y centrará todas las miradas.
Espacios abiertos
Otra propuesta es la de crear espacios abiertos, sin tabiques y que den sensación de amplitud. Una cocina tipo office y con techos muy altos, como la de la fotografía, es ideal para este tipo de decoración. El sofá será el punto de reunión de toda la familia mientras se prepara la comida. Una tarima flotante de madera natural y de tonos claros también contribuye a crear ambientes cálidos y luminosos.
Estilo minimalista
El Slow Design no es amigo de los espacios recargados. Así pues una decoración de tipo minimalista es perfecta para crear ambientes de este estilo decorativo. La pintura blanca en paredes, techos y columnas es la que mejor encaja en este tipo de decoración, aportando un plus de claridad y luminosidad a la estancia. Si la habitación da al exterior, podemos optar por grandes cristaleras para integrar la naturaleza a la decoración.
Rincones de lectura

Otra opción es la de crear algún rincón de lectura en el que pasar agradables ratos dejando volar la imaginación y compartiendo nuestras inquietudes. Mejor elegir un espacio que tenga luz natural y adornar puertas y ventanas con cortinas de colores frescos y alegres. Podemos decorar este espacio de reflexión con papel pintado de tonos suaves.

Vía: Infurma