lunes, 1 de febrero de 2016

Una reforma llena de vida, por Architecture Open Form.

Construida en 1890 y ubicada en el corazón del distrito Le Plateau-Mont Royal (Montreal), la reforma de esta casa estuvo guiada por la normativa del lugar, que obligó a la preservación y reconstrucción de los elementos arquitectónicos de la fachada, y el deseo de sus propietarios de tener una casa de estilo contemporáneo. El encargado de resolver exitosamente estas dos demandas fue el estudio Architecture Open Form, cuyos responsables son los arquitectos Maurice Martel y Maxime Moreau.

Los clientes, una pareja aficionada a la fotografía, al arte y la arquitectura, tenían una considerable experiencia en proyectos residenciales ya que habían modernizado sus dos anteriores casas, prestando una gran atención a los materiales y a los detalles. Con ésta, sin embargo, decidieron contratar a un arquitecto para asegurarse de que el diseño sería fruto de la reflexión y que respondería a su estilo de vida minimalista.
En 2012, decidieron vender su moderna vivienda de los suburbios y volver a Plateau-Mont-Royal, uno de los barrios más creativos de la ciudad, donde adquirieron este dúplex, que se encontraba en avanzado estado de deterioro, para transformarlo en una vivienda unifamiliar con espacios abiertos, flexibilidad en el uso de las habitaciones y una arquitectura interior abierta a un jardín exterior.
La normativa municipal obligó a recuperar la fachada de madera original, oculta tras un revestimiento metálico, la cornisa y las seis ventanas de pino macizo enmarcadas con molduras también de madera. Todos estos elementos se restauraron y se tiñeron de negro. Gracias a esta intervención y durante el día, los elementos de la fachada resultan difíciles de discernir pero, durante la noche, todo cobra vida con la iluminación artificial.
En el interior, fue necesario optimizar los espacios para aprovechar al máximo los 77 m2 de la vivienda. El vestíbulo a doble altura está iluminado por una obra de arte que funciona como una lámpara y da la bienvenida a las visitas. La librería de color negro proporciona la nota de contraste en la transición entre la entrada y las zonas de vida. El mobiliario a medida estructura los espacios conectando las distintas funciones en un conjunto arquitectónico coherente. “Los materiales y colores definen las diferentes zonas y mejoran el sentido de grandeza y la fluidez de los espacios interiores”, explican los arquitectos.
De cara a la flexibilización del espacio, en lugar del típico comedor, hay una zona abierta entre la cocina, el salón y la terraza, con muebles a la medida de las necesidades de los propietarios. Además, y aunque generalmente se come en la isla de la cocina, también existe la opción hacerlo en una mesa baja plegable que se eleva para convertirse en una de comedor más tradicional.
Lámparas fijas y móviles se instalaron en el techo y las paredes para tener la posibilidad de crear diferentes ambientes, ajustados al uso del espacio y al estado de ánimo.
El deseo de los propietarios de “vivir al aire libre” durante las épocas más cálidas llevó a diseñar la terraza con la misma atención que el resto de la casa. Durante el verano, el mobiliario de la sala de estar puede desplazarse a la terraza que se encuentra en el mismo nivel. En ella, el mobiliario blanco contemporáneo se yuxtapone perfectamente a la terraza de madera, con su largo banco, su iluminación oculta y su valla para resolver el tema de la privacidad.
De esta manera, “en un espacio minimalista se ha creado un espacio completo que satisface las necesidades de los clientes e invita a la serenidad y la paz interior. La simplicidad del espacio no limita la comodidad y la calidad de una casa, donde la ausencia física de barreras entre las distintas funciones no sólo incrementa el espacio de vida sino que también responde al dinámico estilo de vida de sus habitantes.”

Para más información visiten: Architecture Open Form