miércoles, 24 de junio de 2015

Olhöps Craft Beer House: cerveza artesanal en la casa-taller de Borja García.

Era lógico. Si el producto es tan especial, el espacio donde disfrutarlo debía ser igual de singular. Olhöps Craft Beer House, en Valencia, es un nuevo tipo de espacio para el consumo de cerveza artesanal ya que el arquitecto y diseñador Borja García lo ha concebido en forma de casa taller para seguir con la filosofía casera del producto.
Olhöps, por cierto, ya existía como marca, pero se vendía solo en Internet. A través del marketplace www.olhops.com, la firma valenciana ofrecía una cuidada selección de cervezas artesanales españolas. Un comercio electrónico que funcionaba como altavoz de venta para las microcervecerías.
Pero ha llegado el momento de ir un paso más allá y ofrecerles a los clientes un espacio físico donde poder probar el producto y comprobar de primera mano la forma de concebir la cerveza para esta marca.
El estudio de Borja García no sólo apostó por el formato de casa-taller sino que le dio una vuelta de tuerca al invertir el esquema. En la tipología tradicional de una vivienda-negocio lo habitual es acceder al espacio comercial, atravesar la trastienda para llegar a la casa y dejar el patio o el corral para la parte posterior de la vivienda.
Aquí, en cambio, lo primero que se encuentra el cliente es una pequeña terraza que da paso a la casa, que en este proyecto se traduce en la sala principal de la cervecería. Superada la zona de la barra, eje de giro del proyecto, se llega al taller que aquí es la tienda, y que lógicamente se encuentra en el último tramo del local.

Como decíamos, el eje central del Olhöps Craft Beer House es la barra, formada por diez tiradores de cerveza de barril y de acero inoxidable que cambian diariamente. A nivel arquitectónico hay otra pieza que también marca el proyecto: un deslizamiento transversal en la zona central que articula los espacios diáfanos de la sala y la tienda, alberga las zonas de servicio y, en definitiva, crea una secuencia espacial, necesaria dada la extrema profundidad del local.
Aparte de la barra, varios son los elementos que complementan la personalidad del bar. Por una parte, la estantería que recorre todo el local, “dictando el uso de cada espacio y marcando un ritmo constante en todo el local”, explican desde el estudio.
En la sala principal la estantería es un elemento elevado en el espacio que genera una atmósfera doméstica. A partir de la barra ocupa toda la vertical de la pared, funcionando como mobiliario de contrabarra. En el último espacio sirve de almacenaje de la tienda/taller permitiendo que las botellas creen una especie de tapiz.
Otro de los elementos son los asientos a modo de grada tanto en el acceso como en la zona de taller. Su finalidad es crear un espacio flexible para poder transformarse en función de las necesidades: zona de catas, presentaciones, eventos privados, etc.
La paleta cromática también juega un papel muy importante en la personalidad de la cervecería. El local respira armonía gracias al color, desde las estanterías hasta los cojines. A partir del pavimento gris, han añadido una paleta de tonos vivos para proporcionar cercanía y potencia, pero que han contrarrestado con un equilibrio entre tonos amarillos, azules, corales y grises. “Funciona como una acupuntura cromática”, opinan.
Los materiales, lógicamente, van en consonancia con la idea de una casa taller. No podía faltar la madera – de roble blanqueado supermate – presente en todo el mobiliario y en la carpintería de acceso, así como el microcemento, que recorre todo el espacio, desde el suelo hasta la barra y las gradas aportando continuidad al proyecto.
En cuanto al mobiliario, cuenta con piezas diseñadas por el mismo estudio para la firma valenciana Punt y otros elementos personalizados para el proyecto. Los cojines, por su parte, son fruto de una colaboración con la firma Mula Jane.

Para más información viisten: Borja García Studio OlhöpsPuntMula Jane 
Vía: diarioDESIGN