
El cuadro de distribución
Los circuitos de las viviendas parten del cuadro de mando y distribución. En este cuadro, que sólo debe ser reparado o intervenido por profesionales, los puntos de luz de la casa se dividen en varios circuitos: iluminación, cocina, horno y placa… Algunas tomas (enchufes) son estándar y otros de fuerza, para alimentar electrodomésticos grandes. Los circuitos están controlados por unos dispositivos llamados PIAs (pequeños interruptores automáticos), que saltan y se desconectan cuando hay una sobrecarga o un cortocircuito. Todos ellos están a su vez controlados por un interruptor general de potencia.
Muy sencillo: dependiendo de la superficie de la casa, de los electrodomésticos de que disponga, del tipo de calefacción que tenga y de si cuenta o no con sistema de aire acondicionado. La potencia a contratar nunca podrá ser inferior de 5750 V a 230 W; esta potencia viene contratada ya con el inmueble, pudiéndose ampliar según las necesidades.

Renovar las instalaciones: cuándo hay que hacerlo

Cuando hay interruptores o enchufes sueltos o rotos, o provocan chispas cuando los accionamos o conectamos aparatos, es imperativa su renovación. Lo mismo rige para instalaciones con cables envueltos en materiales textiles o con cables del mismo color (son muy antiguas). Y por supuesto, cuando la instalación no tenga toma de tierra.
A veces, al encender las luces podemos notar un peculiar olor como a pescado. Es señal de que los cables se recalientan y pueden incendiarse; hay que renovar la instalación cuanto antes.
A grandes rasgos hay dos tipos de instalaciones eléctricas: las que van empotradas y las que discurren por canaletas o tubos. Las primeras son más discretas, ya que quedan ocultas dentro de la pared. Para instalarlas hay que practicar rozas o regatas en la pared y luego colocar un entramado de tubos (mangueras) corrugados, dentro de los cuales irán los cables eléctricos. Las rozas se cierran con yeso.
Las instalaciones por canaletas o tubos son más fáciles y rápidas de colocar, pero quedan vistas. Hoy día hay sistemas muy elegantes que resultan discretos y atractivos. Una de sus mayores ventajas es que si hay que arreglar algún punto, no es necesario picar la pared y luego volverla a cerrar y pintar; las canaletas se desmontan fácilmente y se vuelven a colocar sin problemas.
Electricidad en la cocina y el baño
La presencia de la humedad hace de estas estancias un caso muy especial a la hora de realizar la instalación eléctrica. El baño cuenta con zonas en las cuales está prohibido colocar ningún tipo de aplicación (tomas, luces e interruptores) y otras con reservas.
En la cocina, por su parte, se establecen cuatro circuitos diferentes, cada uno con su diferencial (magnetotérmico): circuito de alumbrado (10 amperios), circuito de horno y cocina (25 amperios), circuito de lavadora y lavavajillas (25 amperios) y circuito de tomas de corriente de fuerza (16 amperios). Además, la distancia desde cualquier punto de luz, interruptor o toma hasta los puntos de agua debe ser como mínimo de 100 cm.
Precios y presupuestos
A grandes rasgos, podemos constatar que la ampliación de una instalación eléctrica empotrada (es decir, por rozas practicadas en la pared) sale por unos 80-90 euros el metro lineal de roza (abrir, meter el tubo, cerrar y pintar), más unos 30-40 euros por cada punto a instalar. Por punto nos referimos a las cajas de distribución, las tomas de corriente (enchufes), los interruptores y los puntos de luz.
Las instalaciones por canaletas salen bastante más baratas al no necesitar de albañilería ni pintura, ni tampoco de tubos corrugados de protección; alrededor de 30 euros por punto. Y si colocamos las canaletas nosotros mismos, todavía podremos ahorrarnos hasta la mitad…
Por otra parte, si no tenemos que cambiar la instalación sino que simplemente queremos colocar o sustituir un enchufe o interruptor, los precios oscilan entre los 30 y los 50 euros. En cuanto a los arreglos, hay que sumar desplazamientos y horas de trabajo más materiales; salen por unos 35 euros la hora más el material. Y si es una emergencia, el arreglo puede llegar a costar hasta 100 euros la hora. A todos los precios hay que sumarles, además, el IVA.
Vía: Deco Estilo
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