viernes, 21 de abril de 2017

De antiguo Panzerhalle a espectacular loft.

Cada vez es más frecuente que la arquitectura se reinvente. Edificios históricos como el Loft Panzerhalle que, conservando su encanto original adquiere nuevos usos que se mimetizan y conviven con un pasado siempre presente. Un proyecto del estudio austriaco Smartvoll, ganador de un concurso internacional convocado en 2013, transforma un antiguo ‘Panzerhalle’ de Salzburgo –los edificios donde hace décadas se reparaban los vehículos militares y tanques– en un impresionante loft.
En una superficie de 350 metros cuadrados y dos plantas la intervención reinterpreta el concepto clásico del ‘loft’ a través de un interiorismo dramático y teatral que recurre al uso de los materiales y todo lo que es “técnicamente posible”. “Revitalizar el encanto original del espacio fue nuestra prioridad “señalan los arquitectos, que además de conservarlo lo han enriquecido con cualidades completamente nuevas.
Con el fin de potenciar la luminosidad, se ha optado por un espacio central a doble altura, con esculturales escaleras que comunican las dos plantas y dan acceso a las dos galerías que en paralelo recorren el nivel superior. “El ascenso por las escaleras no se experimenta como una conexión vertical y funcional, sino como una experiencia espacial eléctrica” cuentan desde Smartvoll.
Como una arquitectura dentro de la arquitectura, las escaleras dividen el espacio y dan lugar a un techo sobre la cocina, con formas sinuosas, recesos y elevaciones que potencian el movimiento y las perspectivas cruzadas.
El hormigón liso y encerado es otro protagonista indiscutible del proyecto, combinado de forma magistral con los ladrillos originales recuperados que se han dejado vistos. Junto a ellos se han utilizado materiales sutiles y semitransparentes como Profilit en la zona de invitados, cortinas en el dormitorio, o muebles integrados como la estantería suspendida de acero. El resto del mobiliario se integra perfectamente en la construcción.
Frente al espacio diáfano del estar, el comedor y la cocina de 7 metros, el resto de las estancias –dos terrazas, el spa, un dormitorio y el baño– se han proyectado como volúmenes separados.
Alojada en un cubo de vidrio que sobresale en el espacio, la ducha es visible desde la planta baja.
Oculta en una esquina, en la llamada zona de bienestar, se ha dispuesto una chimenea.
La planta baja está conectada a dos terrazas con un jardín zen con loma ajardinada y árbol de jazmín en una de ellas, y un diseño más clásico en la segunda.
El proyecto ha recibido varios premios, entre ellos el iF DESIGN AWARD, el ID Best of Year Award, el IIDA Global Excellence Award y el WIN Awards 2016.
Fotografía: Tobias Colz/smartvoll (cortesía de v2com)

Para más información visiten: Smartvoll
Vía: diarioDESIGN