miércoles, 16 de noviembre de 2016

Una casa cercana y con historia en el centro de Barcelona

Caminando por las estrechas calles de uno de los barrios más antiguos y con más encanto de Barcelona, descubrimos una vivienda sutil y cercana, en la que el estudio de interiorismo Vilablanch, han llevado a cabo una labor de introspección, al devolverle a esta vivienda de 143m² su esplendor perdido. Una segunda residencia con un programa completo, en la que conviven alma y estilo, haciéndolo un lugar mucho más “vivible”.
El alma que perdura
Pese a la complicada forma de la planta, típica de las viviendas del barrio gótico, muy estrecha y larga, debido a la concentración de edificios que hace que la separación entre éstos sea mínima, formando callejones de hasta un metro de ancho. Vilablanch se sacan bajo la manga una nueva y meditada distribución con cuatro dormitorios, 2 baños, cocina y biblioteca, en el que el invitado podrá pasear por espacios abiertos, iluminados que hablan de la larga historia de la vivienda.
La importancia de preservar el alma de la casa y actualizar nuevos elementos acordes con la funcionalidad y el nuevo programa de la vivienda, era primordial para los propietarios. Y así fue como se mantuvieron el pavimento de mosaico hidráulico, la carpintería, la chimenea y los techos, llegando a mezclar diferentes técnicas constructivas en un mismo espacio. En el salón se unen un techo con molduras y un gran rosetón central con el típico techo de bóveda catalana, se deja a la vista esta transición con grandes dosis de personalidad.
Aquí hay armonía

Ubicado junto a la fachada principal, el salón recibe de manera directa la luz del exterior. La neutralidad de tonos del mobiliario, contrasta con la pureza y sencillez de las paredes blancas, dando paso a un juego entre planos, texturas y colores que dan el toque a la estancia.
Un conjunto lógico y sencillo
El punto de encuentro es la zona de día, un lugar de atmósfera humilde y cercana al invitado. Anteriormente compartimentada en estancias diferentes, ahora desnuda de tabiques, para dejar paso a un espacio diáfano y de usos compartidos. Se acortó y estrechó el pasillo para poder ubicar la cocina y unirla al salón. Como resultado, una zona común perfecta para acabar todas las reuniones, ya sea alrededor de la barra o charlando en el sofá.
La fuerza del mosaico
El pavimento se lleva gran parte de protagonismo en esta intervención, los arquitectos se encontraron con el pavimento hidráulico colocado de manera desorganizada y sin formar los ángulos correctos, esto condicionaba la distribución y delimitaba visualmente el espacio. Se replanteó la disposición del pavimento para resolver este desorden visual y ahora resalta en cada una de las estancias, gracias a la sencillez del entorno.
Funcionalidad y diseño en un visto y no visto
La cocina se abre al espacio. Se trata de un espacio impoluto, que se quiere camuflar con la envolvente, los materiales que ayudan a que esto sea posible: Cuarzo blanco y madera lacada en color blanco, un lugar donde prima la sencillez, sin dejar de lado la funcionalidad.
La biblioteca es el paraíso
Bordeando la sala de estar, un lugar, o más bien dicho un privilegio para aquel que pueda, se encuentra la biblioteca, contigua al salón, se trata de un espacio totalmente bañado de luz gracias a las ventanas recuperadas. Un lugar ideal para la evasión el relax y el tiempo con uno mismo.
Gestos humildes 

Inicialmente los baños no contaban con pavimento hidráulico, se decide colocar gres porcelánico, de tono gris claro, en todas las superficies. Esta decisión no es casual, no olvidemos que este material es resistente y elegante, diseño y funcionalidad van de la mano. Se consiguen baños espaciosos, funcionales y sencillos.

El detalle en el conjunto

En el dormitorio vemos proyectado el mismo esquema que en el resto de la vivienda: tonos neutros, un juego entre texturas y planos, elementos muy sencillos, pero que aportan grandes dosis de carácter y mobiliario hecho a medida, como el armario que a la vez forma el cabecero de la cama y la estructura en acero que soporta la cama. El cabecero es el protagonista de la estancia, realizado en DM lacado con un nicho que hace de mesilla de noche; y esconde el vestidor.

Es indudable la coherencia de Vilablanch en cada uno de los espacios, sencillez, amor por el detalle, por la historia, pero priorizando la funcionalidad.

Todos los espacios cuentan

Los arquitectos no descuidaron ningún espacio y llevaron sus máximas constructivas a cada rincón de la vivienda, así en el dormitorio infantil, se respira un ambiente sencillo y acogedor, pero con un cuidado diseño. En esta estancia se permiten notas de colores más intensos como la cómoda en color rojo.

Para más información visiten: Vilablanch Arquitectura Interior
Vía: habitissimo