Las molduras de techo, ese elemento perimetral de escayola con más o menos ornamentación, siempre han ido asociadas al estilo clásico, y de hecho era (y es) muy habitual encontrarlas en pisos antiguos de más de 100 años en los que no se ha hecho reforma de techos. La llegada del minimalismo desterró todos estos elementos (molduras, zócalos, rosetones y florituras varias), y cientos de molduras que venían “de serie” en este tipo de pisos se vieron eliminadas de la noche a la mañana para ajustarse a los cánones de pulcritud y pureza de líneas de los estilos minimalista o contemporáneo.

