La idea era recrear el escenario de un cuento, convertir la fachada en el espejo de Alicia en el país de las maravillas e invitar a los niños -y a sus padres- a traspasarlo. Al otro lado del espejo, en el interior de esta tienda en Mataró (España), estalla el acaramelado mundo infantil de curvas, colores intensos, mobiliario blando, iluminación sorprendente y rincones secretos. La interiorista Elia Felices quiso cumplir con todas esas expectativas y superarlas.
