sábado, 16 de septiembre de 2017

El Gran Hotel Domine abre de nuevo una ventana a Bilbao.

El joven estudio de arquitectura con sede en Bilbao, Foraster Arquitectos, es el responsable de la reforma integral del Gran Hotel Domine de la capital vizcaína, una ciudad que, desde la construcción del Museo Guggenheim, que este otoño cumple 20 años, no ha parado de crecer y renovarse. Icono del lujo contemporáneo, el hotel inicia ahora nueva etapa, como punto de encuentro de las artes, la cultura y la creatividad de una urbe cosmopolita y en constante movimiento.
Situado en el emblemático Art District, rodeado de los museos Guggenheim y Bellas Artes, la Torre Iberdrola y el Palacio Euskalduna, el hotel surgió hace 15 años como respuesta a las nuevas demandas de Bilbao, visitada cada día por un mayor número de turistas. Además de ofrecer una impresionante terraza con inmejorables vistas sobre la Ría y el Guggenheim, el hotel supo vestirse para la ocasión, con el toque lúdico de los diseñadores Javier Mariscal y Fernando Salas.
La intervención, que respeta su identidad original y esencia como homenaje poético a las vanguardias del siglo XX, apuesta por una paleta neutra que destaca las preexistencias. Una atmósfera elegante y atemporal, donde los espacios más singulares, diseñados en su día como obras de arte en sí mismos, cobran nuevo significado.
Con un nuevo estanque a sus pies, el ciprés de la entrada resalta su presencia, reflejando sobre el agua su imponente silueta. Además, la cascada prolonga su camino hasta la entrada principal, mediante canales que desembocan en otro estanque donde un olivo da la bienvenida a los clientes.
Dentro, la recepción se ha diseñado combinando distintos acabados de granito, para lograr así continuidad con el resto del espacio.
El número 61 de la Alameda de Mazarredo donde se sitúa el hotel da nombre al lobby-bar Sixty-One de la planta de acceso, con áreas diferenciadas que se adaptan a las distintas necesidades y estados de ánimo de sus usuarios.
En el bar, el acero inoxidable convive con el cuero, el terciopelo y los tonos neutros de las tapicerías, en un espacio donde las paredes se cubren con empapelados y entelados, y el techo sigue un dibujo geométrico inspirado en la obra de Mondrian.
Un eje longitudinal guía el recorrido hasta la barra, con una mesa de mármol de 4,20 metros de largo dominando el espacio. Clásica y moderna, robusta y liviana, la pieza ha sido diseñada por los propios arquitectos.
El restaurante gastronómico Beltz (negro en euskera) combina los tonos oscuros de la piedra y la madera con el blanco de mantelería y vajilla, en un espacio donde el terciopelo verde de las butacas brilla con luz propia entre la penumbra. Para el Bistro Le Café los arquitectos vuelven a inspirarse en la abstracción geométrica propia del movimiento De Stijl, con Mondrian a la cabeza.
De aspecto completamente renovado, las 145 habitaciones –de las cuales 10 son suites– destacan por su gran amplitud y luminosidad, con un estilo cosmopolita que respeta el diseño original. Combinando distintas maderas, los característicos paneles conviven con tapizados estilo ‘British’, como las patas de gallo y espigas de Güell Lamadrid, o la moqueta de Bentzon Carpets. Además, muchas de las suites cuentan con terrazas panorámicas desde donde disfrutar de impresionantes vistas sobre el entorno.
Recién inaugurado, el Wellness by Domine es un cubo de madera de roble natural, con grandes ventanales al museo y un suelo de piedra granito con reminiscencias japonesas. Un guiño al arquitecto del Guggenheim, Frank Gehry, donde una silla Cross Check, editada por Knoll permite a los clientes relajarse.
Junto a él se ha reservado un espacio con suelos de madera y paredes de tonos piedra para el gimnasio, equipado con máquinas de última generación de Technogym.

Para más información visiten: Foraster ArquitectosGran Hotel Domine Bilbao
Vía: diarioDESIGN
















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