jueves, 8 de junio de 2017

Bordillos y borduras

Las borduras y bordillos son elementos muy útiles para delimitar zonas en un jardín y así diseñar un paisaje ordenado y estético. Con ellos se puede, por ejemplo, separar una superficie con césped de un macizo de flores, destacar un árbol, o incluso, ayudar a construir escalones o crear interesantes desniveles.
¿Qué diferencia hay entre una bordura y un bordillo?
Todas las soluciones destinadas a delimitar zonas en un jardín, con una altura menor a una valla, pueden considerarse borduras. Sin embargo, cuando se habla de bordillos, se suele hacer referencia a elementos de hormigón (similares a los de las calles), piedra o bien traviesas, que se colocan sobrepuestos en el terreno.
Tipos de borduras
Según la forma de colocación, hay tres tipos de borduras:
Para clavar en la tierra. Estas borduras son las más sencillas de instalar, gracias a sus patas en forma de estaca que se entierran fácilmente en la tierra.
Hay una gran variedad de borduras de clavar, con distintos diseños y materiales y suelen cumplir una función decorativa.
Si se quiere bordear una zona un poco más elevada, deberá elegirse una bordura que ofrezca una superficie continua (por ejemplo, con lamas de madera muy juntas) para que pueda retener la tierra en caso de lluvia o viento.
Para sobreponer. Las traviesas son una solución muy popular: se pueden depositar encima de cualquier superficie para crear bordillos planos.
Son muy útiles para marcar los límites de una parte del terreno que esté más elevada, ya que ayudarán a retener la tierra.
También pueden ir semienterradas para crear un paso japonés en un sendero o servir como escalones (o contrahuellas) para aprovechar un desnivel del terreno.
Las traviesas ofrecen muchas posibilidades, no solo en el jardín, sino también en el huerto o la terraza. Con ellas se pueden componer jardines verticales, camas de cultivo, etc.
Otra opción de sobreponer son los bordillos de hormigón o piedra, que puede encontrar en la sección de materiales de su tienda.
Para semienterrar. Estas borduras suelen ser flexibles por lo que son perfectas para crear formas curvas. Van semienterradas y, según el material del que estén hechas, pueden requerir algún sistema de fijación extra —como piquetas— para asegurar curvas, tramos largos o uniones.
Las borduras flexibles son perfectas para, por ejemplo, rodear el tronco de un árbol o bordear un parterre con ondulaciones muy atractivas.
Además, al igual que las traviesas, estas borduras son útiles para marcar los límites de una zona un poco más alta, ya que ayudarán a retener la tierra, hasta que las plantas echen raíces y la sostengan.
Materiales
Aunque las tradicionales borduras son de madera y, en menor medida, de metal, hay otros materiales muy adecuados y que no requieren mantenimiento.
Sea del material que sea, la bordura debe estar fabricada o tratada para soportar los efectos de la intemperie: sol, viento, lluvia, bajas o altas temperaturas, etc.
Madera. Se venden con un tratamiento autoclave que las protege de los ataques de insectos xilófagos (es decir, insectos que roen la madera) y de la proliferación de hongos. A pesar de este tratamiento debe aplicar anualmente un protector especial para maderas de exterior.
Hay borduras de madera rígidas y flexibles (lamas o troncos unidos mediante alambres).
Recuerde todas nuestras borduras de madera llevan el sello PEFC que certifica que la madera proviene de bosques gestionados de manera sostenible.
Composite. Una alternativa a la madera, ya que la imita pero no requiere mantenimiento. Hay bobinas de composite flexible fáciles de cortar e instalar que incluyen estacas de fijación.
Resina. Este material ofrece una gran variedad de acabados: puede imitar tanto el metal como la madera pintada. Además, vienen soluciones de todo tipo, tanto rígidas como flexibles, para clavar o semienterrar.
Metal. Borduras hechas con entramados de alambre de acero.

Vía: Leroy Merlin