martes, 2 de mayo de 2017

Cómo elegir bombillas

Elija la bombilla que mejor se adapte a sus necesidades y que le permita un ahorro extra para el bolsillo. Para ello, tenga en cuenta aspectos como la vida útil (horas de duración de la bombilla), la eficiencia (vatios que consume), los ciclos de cada tipo de bombilla (cantidad de veces que se puede apagar y encender sin mermar su rendimiento) o el color de la luz (amarillo o blanca) antes de decantarse por una tecnología u otra –halógena eco, fluocompacta o LED-.
Le ayudamos a elegir la más conveniente para cada situación.

En resumen

En la elección tenga en cuenta el casquillo, los lúmenes (potencia), la tecnología, la forma y el tono (que se mide en grados Kelvin) de la bombilla.

Las bombillas de tecnología LED son las más eficientes (ofrecen mayor vida útil y menor consumo), además de reducir las emisiones de CO2.

Tipos de bombillas

1. Las bombillas incandescentes, cuya retirada progresiva del mercado comenzó en 2009, han dado paso a otras tecnologías capaces de conseguir la misma eficacia luminosa con un menor consumo. El mayor exponente de estas nuevas tecnologías es el LED, que ha supuesto una auténtica revolución en eficiencia y ahorro. Además, emiten menos CO2 a la atmósfera y no contienen mercurio ni tungsteno.
2. LED: Son las más eficientes. Tienen una vida útil de hasta 50.000 horas (más de 30 años si las encendemos 4 horas al día) y consumen hasta un 80% menos en comparación con una bombilla incandescente tradicional. No generan calor, reproducen muy bien los colores y soportan gran cantidad de ciclos (veces que se enciende y apaga la luz).

Consulte más información sobre la tecnología LED en la Guía de elección de la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid (FENERCOM), la Dirección General de Industria de Madrid y la Asociación Española de la Industria LED (ANILED).

3. Fluocompactas (bajo consumo): Este tipo de bombillas tienen una vida útil de entre 6.000 y 10.000 horas y consumen hasta un 80% menos que las tradicionales. Las bombillas de bajo consumo no están indicadas para lugares de uso frecuente pero breve como zonas de paso o baños, ya que los encendidos y apagados constantes reducen su vida útil, y tardan unos segundos en alcanzar a su máxima potencia.

Los tubos fluorescentes tienen similar funcionamiento que las fluocompactas pero difieren en la forma y el casquillo. Este tipo de luminaria con tubos fluorescentes abarca grandes espacios que tienen que ser iluminados con un menor consumo como por ejemplo en cocinas, garajes, oficinas…

4. Halógenas eco: Las bombillas halógenas dan una luz muy natural de encendido instantáneo. Emiten calor y su vida útil es de unas 2.000 horas. Consumen un 30% menos que las incandescentes.

¿Qué debemos tener en cuenta al elegir una bombilla?

Cada tipo de bombilla tiene unas características a la hora de iluminar un determinado espacio. Por esta razón, es conveniente tener en cuenta algunas características que nos ayuden a decantarnos por la opción más eficiente:

1. CASQUILLO: Hay diferentes tipos. Tenemos que saber el casquillo de nuestra lámpara para elegir la bombilla. La letra indica el tipo de rosca, mientras que los números muestran el diámetro.

Los más comunes son el E27 (gordo), E14 (fino) y los GU10 y GU5.3 (para focos empotrables con y sin transformador, respectivamente).

2. TONO DE LUZ: Puede ser amarilla (cálida) o blanca (fría). El tipo de luz se expresa en grados Kelvin (K).

a. La amarilla o cálida ofrece una luz de ambiente recomendada para salas de estar, dormitorios, recibidores y comedores. Las bombillas halógenas siempre dan una luz amarilla. De 2.700 a 3.500 grados K.

b. La blanca o fría se aconseja para lugares que necesiten mucha luz como garajes, trasteros y oficinas. De 5.000 a 6.500 grados K.
La luz blanca neutra que se sitúa en torno a los 4.000 grados K es la indicada para cocinas y baños.

3. FORMAS: La forma aporta el toque estético y varía en función de la lámpara donde se coloque la bombilla y el estilo que se quiera impregnar. Las más habituales son las redondas, de vela, en espiral o de globo.

4. LA POTENCIA LUMÍNICA: Es la cantidad de luz que emite una bombilla y se expresa en lúmenes (lm). A mayor cantidad de lúmenes, más intensidad de luz. Tendremos en cuenta la potencia que necesitamos en función del número de fuentes de luz en la misma estancia.

5. CONSUMO: Se mide en vatios (W). A menos vatios, mayor ahorro en la factura.

6. DURABILIDAD: Es el número de horas de emisión de luz que tiene una bombilla. La que tiene mayor vida útil es la bombilla LED (de 15.000 a 50.000 horas), seguidas de las fluocompactas (de 10.000 a 20.000 horas) y las halógenas (de 2.000 a 5.000 horas).

7. RAPIDEZ DE ENCENDIDO: Es el tiempo que tarda una bombilla en alcanzar su máximo rendimiento (en encenderse completamente). Las halógenas y led se encienden instantáneamente; las fluocompactas tardan de 20 hasta 60 segundos.

8. CANTIDAD DE CICLOS: Es la cantidad de veces que se puede apagar y encender una bombilla. La tecnología LED resiste mejor los encendidos y apagados sin reducir su rendimiento.

9. ÁNGULO DE APERTURA: El haz de luz de la bombilla. A menor ángulo, más focalizada estará la luz en un punto concreto. Por ejemplo, 40 grados bastarían para enfocar una vitrina, un cuadro o cualquier objeto. Para iluminar habitaciones completas se aconseja un ángulo de 120 grados de apertura. Otra muestra: los focos empotrables llevan una bombilla halógena de 36 grados.

Mayor eficiencia al menor precio

No todos los tipos de bombillas consumen los mismos vatios (W), a pesar de tener la misma intensidad de luz. Una incandescente necesita 40 W para obtener unos 400 lúmenes, mientras que una LED solo consumirá 8 W.

Pasar de las bombillas tradicionales a la tecnología LED en una casa puede suponer un ahorro en la factura de la luz de hasta el 80%.

Vía: Leroy Merlin