viernes, 28 de abril de 2017

Cambiar y conservar, una casa clásica moderna

A veces hay proyectos que sin querer, esconden la mano del artífice; reformas integrales que nos hacen percibir el cambio evidente sólo cuando se contrastan; viviendas que transforman por completo un espacio, pero con un gesto tan humilde y discreto, que parecen haber sido siempre así. Pero no es fácil. Es necesario un ojo clínico, y profunda sensibilidad, como demuestran en el estudio de arquitectura 2260mm. Sólo así se puede pulir un interior, y poco a poco, con delicadeza, dar forma a un hogar.
Con esta reforma les mostramos cómo más allá de los tabiques, quizás detrás del falso techo, o bajo una gruesa capa de polvo, seguro, está su casa.
Conservar y adecuar
Se trata de un edificio de una planta, de mediados del siglo XX en Gràcia, Barcelona. Una magnífica vivienda que se convierte en el perfecto hogar para una pareja con dos bebés, centrando las decisiones en la adecuación del espacio mediante soluciones prácticas, búsqueda de la luz y aprovechamiento de los elementos arquitectónicos de valor que se encuentran en el estado original.
A pesar del esfuerzo por reciclar materiales, mantener la estructura y conservar en líneas generales la distribución, el proyecto no renuncia a un aspecto moderno, elegante y original.
Conexión de lado a lado
El trazado consigue aglutinar en planta baja dos dormitorios, cocina, comedor, salón, y un baño. Las estancias se comunican a traves de una apertura longitudinal que conecta ambos extremos de la casa, haciendo posible la conexión visual desde la fachada de acceso al jardín trasero. La intervención descubre la verdadera altura de las estancias gracias a la eliminación de falsos techos, y añade una segunda planta que plantea la necesidad de crear una nueva fachada en el nivel superior, y nuevos elementos interiores, como una sencilla y original escalera de estructura ligera. Se identifican los rasgos de la intervención en contraste con los materiales reciclados, siendo la madera el elemento principal para añadir piezas al proyecto. Así se resuelven los peldaños de la escalera, y el nuevo forjado. Colores sobrios y texturas suaves nos introducen en un ambiente tranquilo y elegante.
Espacios encadenados
Los espacios se suceden en cadena desde la entrada hacia el centro de manzana. Sin llegar a cerrar las estancias, éstas se definen gracias a la lógica de la distribución, y no renuncian a la concepción global del espacio. Se recupera la baldosa hidráulica antigua de toda la planta baja, completando algunas zonas con nueva baldosa en gris marengo, acabado pulido que refleja suavemente la luz por todo el interior. La encimera Silestone de tinte oscuro dialoga con el pavimento, en contraste con la uniformidad del blanco de la envolvente. La elección de muebles bajos de cocina permiten que ésta se integre en el resto del espacio de manera natural.
Luz y cocina
La intervención plantea la apertura de un patio lateral que baña de luz la zona de la cocina y comedor al tiempo que enriquece el interior y le confiere un nuevo carácter. Los amplios ventanales permiten la participación del patio en la estancia, reduciendo la carpintería al mínimo e incorporando discretamente una puerta en la composición. Se apuesta por una reducida lista de materiales y colores y el mobiliario comparte protagonismo con los elementos arquitectónicos.
Vivir en dos tiempos
Es interesante ver cómo la estancia mezcla casi sin esfuerzo una serie de elementos de corte limpio y minimalista, como puede ser el ventanal del patio, con piezas de líneas más clásicas, como son los armarios de cocina, o las puertas de acceso, de doble hoja. Pintados en blanco, con un ligero diseño de palillería, pomos antiguos… la sensación de vivir entre dos tiempos nos acompaña por toda la planta baja, tanto en soluciones como en mobiliario.

La planta superior queda resuelta con un nuevo forjado compuesto por vigas de madera, tableros OSB como tablazón, un interior aislante de fibra de madera, también empleada para revestir las fachadas, y una capa superior de suelo de tarima. Con esta sencilla y sostenible solución se consigue aumentar los metros cuadrados útiles de la vivienda, y dotar al interior de coherencia, al introducir un nuevo material presente en todas las estancias. En la planta superior podemos todavía apreciar la solución constructiva de entramado de vigas de madera maciza empleada en la antigua cubierta. La irregularidad de estas vigas históricas en contrapunto con el perfecto corte de los nuevos elementos del interior es solo otra muestra de cómo la convivencia entre ayer y hoy ennoblece el interior.

Para más información visiten: 2260mm
Vía: habitissimo