martes, 14 de marzo de 2017

Oficinas con un toque naranja por Laura Ortín

Ésta es la reforma integral de las nuevas oficinas de la empresa Lano Fruits, una firma de la provincia de Murcia que cultiva naranjas y mandarinas, y las vende vía online a todos los puntos del planeta. El proyecto, realizado por la arquitecta Laura Ortín, ha unido dos antiguos locales: uno se utilizaba como almacén y el otro, en el que trabajaban, era el resultado de diversas pero fallidas reformas. La realidad era que se necesitaba más luz natural, confort térmico y acústico, espacios colectivos y de descanso, y, sobre todo, calidad ambiental.
Para llevar a cabo la rehabilitación del espacio fue necesario reforzar los pilares de hormigón armado existentes recubriéndolos con hormigón estructural, que tiene una textura similar al hormigón visto, y para evitar las humedades, se trasdosó todo el perímetro. Además, la reorganización de las bajantes y conductos de saneamiento que descuelgan del piso superior permitió recuperar la altura original del local y se recuperó el hueco de luces del edificio a modo de lucernario, lo que permite que los trabajadores puedan disfrutar de la luz natural durante su jornada laboral.
Las nuevas oficinas presentan un original diseño, funcional y confortable, donde la perfilería de aluminio negro destaca con intensidad en su combinación de líneas rectas y diagonales. Este juego se reproduce también en el pavimento, con una triangulación de color en PVC trenzado con el que también se revisten las partes ciegas de la tabiquería para ocultar el baño y el cuarto de limpieza. En el centro de este espacio, un pequeño naranjo establece una relación directa con la actividad de la empresa, al mismo tiempo que se convierte en “un jardín mínimo, que equilibra y suaviza los ritmos laborales, y además provoca un efecto coaching, inevitable para su cuidado”, explica la arquitecta.
Los 122 m2 de los que disponen las oficinas se estructuran en diferentes zonas, unas diáfanas y otras independientes como la sala de reuniones, el archivo y el aseo. El llamado coffee break recibe a los trabajadores y visitantes esporádicos. Una pared de policarbonato define los espacios más privados, dejando una “oficina paisaje” central bajo la suave luz cenital. No hay despachos como se entiende tradicionalmente, en lugar de eso se apuesta por un espacio de reuniones y confidencias más acogedor.
Las oficinas se han amueblado con piezas de mobiliario atractivas, cómodas, resistentes y económicas como la mesa negra de reuniones y las sillas de madera, el sillón de la entrada en verde pistacho o las dos butacas con botones amarillos y calcetines en las patas de la sala de confidencias.
Por otro lado, además de la siempre agradable luz natural, la iluminación principal se realiza con lámparas circulares que se descuelgan del techo. En la sala de reuniones, unos apliques de pared de brazo largo iluminan de forma más doméstica este relajado punto de encuentro.

Para más información visiten: Laura Ortín