miércoles, 8 de febrero de 2017

Una vivienda para vivir en calma y armonía por Bean Buro

Alejado de la ajetreada vida del centro de Hong Kong, este apartamento de 138 m2 no había sufrido ningún cambio desde principios de 1990, con sus habitaciones distribuidas a lo largo de un pasillo y grandes ventanas con vistas al océano. Bean Buro, el estudio de Lorène Faure y Kenny Kinusaga-Tsui, diseñó los nuevos interiores de la vivienda para que una joven pareja y sus dos hijos pequeños pudieran vivir en ella confortablemente.
Una paleta de tonos sobrios, blancos y grises principalmente, y cálida madera visten las diferentes estancias, creando una atmósfera compartida que transmite armonía y serenidad. El orden prevalece en cada uno de sus rincones, con el suficiente almacenamiento integrado para que todo disponga de un lugar donde guardarse. De esta manera, los espacios son abiertos, aireados y ligeros, destacando en la sala de estar una librería mural que parece estar flotando.
El recibidor de la casa, creado para proporcionar un momento de pausa y apreciar el espacio que se abre ante él, está equipado con un banco- zapatero, colgadores y un armario. Este pequeño vestíbulo establece el umbral entre el espacio exterior y el interior, dando paso a una estancia diáfana donde se encuentran el salón, el comedor y la cocina. Una puerta corredera, integrada en la pared, aísla la zona de noche de la de día al mismo tiempo que convierte en una única pieza de mobiliario la doble estantería de la sala de estar.
Explican los diseñadores que “el apartamento fue diseñado pensando en los niños, para fomentar la exploración del espacio a través del juego”. Concebidos con grandes puertas correderas de madera, sus dormitorios pueden dejarse abiertos dando lugar a una amplia sala de juegos compartida al fusionarse con el pasillo. Una serie de funcionales insterticios de vidrio en la pared común al salón y a las habitaciones infantiles permiten que los niños puedan jugar mientras son observados por sus progenitores.
El dormitorio de los padres es también un lugar flexible, que invita al relax y al descanso aunque dispone de su propia zona de estudio. Ubicada en una esquina, ésta puede independizarse mediante cortinas sin comprometer el espacio o las vistas al mar que se disfrutan a través del ventanal. El cuarto de baño celebra también los materiales naturales y una paleta cromática neutra, que se hermana con la del resto de la casa.

Para más información visiten: Bean Buro