miércoles, 1 de febrero de 2017

Tienda blanca MR&MRS por Paulo Merlini arquitetos

Los objetos son ideas cristalizadas, cuanto mejor es la interconexión de las ideas mejor y más pertinente es el objeto. A veces la funcionalidad es tan importante que el valor estético se olvida. En esta oficina les gustan las buenas ideas y las valoran. Recuperar los diseños de "Cenicienta" y traerlos de vuelta para que la gente pueda entender su valor estético.
Como tal, exploraron algún objeto potencial que pudiera ayudarles a construir un ambiente atractivo y que preferentemente estuviera en esas condiciones, y lo encontraron: el gancho de ropa.
Inundaron el espacio con más de mil colgadores de ropa que, debido a su valor estético intrínseco, involucra al usuario en un ambiente único.
Los ganchos son casi renegados en el diseño de la tienda, su relevancia funcional es tal que casi siempre se tiran detrás del escenario. La misma característica que les hizo ser un éxito global, los llevó a seguir en la banalidad. Una víctima de su propio éxito. Distribuyeron las perchas en todo el espacio, divididas en puntos equidistantes. Cuando se ve desde arriba, parece una pantalla pixelada con cuatrocientos puntos distribuidos por encima de 80 metros cuadrados.
Al trabajar con los hilos de altimetría entendemos que pueden recrear cualquier espacio y dejar atrás el negativo espacio original. Querían un espacio que por su relevancia cultural pudiera ser inmediatamente reconocible y sobre todo capaz de valorizar telas y su elemento base.
Estudiaron innumerables formas y se dieron cuenta de que el poder formal de las naves de una catedral era todo lo que querían. Por un lado, es reconocible fuertemente y por otra parte es un espacio dibujado para dignificar y valorizar automáticamente, pues es un aura de contemplación para el usuario.
Entonces, cuando el visitante entra, se involucra automáticamente por las naves. La tensión de los hilos causada por el peso de la ropa hace que la fuerza de la gravedad sea casi palpable, dirigiendo nuestros ojos hacia arriba. La ropa hace fluir el espacio, pues es un elemento que da consistencia a la intervención. Son los cimientos de la catedral.
Si el espacio vacío define el arquetipo de una nave de la catedral, el resto está inundado por la luz. Una serie de luces equidistantes se encienden para hacerlas más verticales y definir los ritmos espaciales. La luz se refleja en los hilos de color blanco y dan un sentido de materialidad.
Querían un espacio neutro para destacar el color de la ropa, convirtiéndola en el actor principal.
Otra particularidad es que el cliente puede colgar una prenda específica donde quiera para evidenciarla.

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