viernes, 24 de febrero de 2017

Suave continuidad en madera por Francesc Rifé Studio

El llamado Apartamento DM es un buen ejemplo del dominio del interiorista Francesc Rifé a la hora de manejar proporciones, materiales y colores para crear espacios neutros donde la armonía y la serenidad son las principales señas de identidad. En esta vivienda, situada en la zona alta de Barcelona, la madera de roble se convierte en un elemento esencial y en una cálida piel que se utiliza en cerramientos, pavimentos y techos parciales. Su apariencia suave y homogéna, conseguida tras someter la madera a un proceso de desaturación en busca de un tono más neutro, encuentra su contrapunto perfecto en el gres porcelánico de gran formato en color grisáceo, planteado también en las encimeras de baños y cocinas.
En este ambiente de cuidado equilibrio, la identidad del espacio estuvo condicionada, desde el principio del proyecto, por la forma del piso: una planta cuadrada abierta completamente al exterior. Sobre ella se dibujaron dos áreas diferenciadas: la llamada “zona opaca”, donde se encuentran las habitaciones y los dos accesos (el principal y el de servicio), y la zona de día, donde se ubican la sala de estar, el comedor, la cocina y la terraza.
Explican desde el estudio del interiorista que “la entrada actúa como un preámbulo a la vivienda, donde el principal patrón son los espacios abiertos y es necesaria una zona de transición. Desde el acceso central, se establece la separación de los dos grandes bloques cuyo diálogo dependerá de paneles móviles”.
La estancia de planta rectangular que acoge el estar está compartida por la zona de comedor con una gran mesa de roble negro, diseño de Francesc Rifé; la zona de estar, enmarcada por una alfombra y el mueble del televisor, frente a la terraza en madera de ipe; y una segunda zona de relax integrada por la chimenea, un sofá frente a ella y la biblioteca.
La cocina se presenta como un espacio con doble acceso que esconde un juego de volúmenes y geometría. Un gran elemento móvil la separa o une con el salón. En esta área de conexión y desconexión, se esconde una habitación de servicio y lavadero, mientras que, camuflada en el propio revestimiento se integra una ventana translúcida que deja pasar la luz.
La zona de noche ofrece un discurso continuista a través del uso de la madera. Este lenguaje matérico se extiende hacia la suite principal, donde un poyata diseñada a medida integra el tocador y recorre longitudinalmente el espacio.
El pasillo, en forma de L, se convierte en el elemento unificador de todo el recorrido y conecta o aísla los diferentes ambientes mediante un sistema de correderas que, más que puertas, adquiere discretamente el rol de paramentos móviles que abren y cierran la estancias de la casa a conveniencia.

Para más información visiten: Francesc Rifé Studio