viernes, 20 de enero de 2017

Una reforma para los grandes y pequeños de la casa

Vivir en una casa victoriana del siglo XIX, no es sinónimo de atarse a espacios clásicos y excesivamente ornamentados, o si no que se lo pregunten a los propietarios de la siguiente intervención. Dedicándose a tiempo completo al mundo del diseño, se hicieron participes del proceso desde el primer momento, junto con el equipo de arquitectos Freehaus.
Los protagonistas de esta historia plasmaron en esta vivienda, situada en el centro de Londres, un sinfín de soluciones eficientes, meditadas e inteligentes que transforman los espacios en un conjunto coherente y ordenado.
Un proyecto hecho entre todos

La profesión de los propietarios nunca supuso un problema, sino todo lo contrario, afirman los arquitectos. Que desde el proceso de conceptualización hasta el proceso de ejecución, se volcaron con todos los equipos que participaban en la obra (proyecto, búsqueda de materiales, montaje, colores…).
El objetivo era conseguir una vivienda en la que la planta baja, fuera concebida como un conjunto global, abierto e iluminado. Un espacio flexible en todos los sentidos, pues era igual de importante dar cabida a los juguetes de los pequeños de la casa, como reservar espacios para la exposición de obras y objetos adquiridos a lo largo del tiempo por la pareja, ¡y todo esto bajo un control y orden sepulcral!
Conexión con el exterior
El interior de la planta baja se concibe como un espacio amplio y diáfano en el que todas las actividades quedan relegadas al perímetro de la estancia, dejando el centro para una mejor circulación y sacar el máximo potencial a cada rincón. Gracias a la abertura que se instala en la fachada posterior, la casa queda totalmente conectada al jardín, y gracias a las demás aberturas de la vivienda se consigue dar luz a lo que antes era una concatenación de espacios.
¿Pero como se consigue un esquema ordenado en un espacio diáfano y de dimensiones reducidas? Para definir los dos tipos de usos que se desarrollan en esta planta, Freehaus recurre al fuerte contraste que hay entre el color blanco y el negro, para indicar el cambio de espacio dependiendo del color bajo el que se encuentre; negro para el salon, blanco para la cocina. Este gesto consigue prescindir de las barreras, dotando de presencia cada estancia, cuando se busca un espacio unido constructivo y emocionalmente.
Impoluto y protagonista
Iluminado por una claraboya, la cocina ocupa la mitad de la planta, en un impoluto mármol blanco de Carrara y con el mobiliario lacado en blanco. En los laterales, el espacio se reserva para el almacenaje, que una vez más es visto, por eso de exhibir sus obras, y a nosotros nos encanta. En el centro una imponente isla de mármol convierte este espacio en el corazón de la casa, donde acaban todas las reuniones y donde pararse a conversar.
Ecléctico y acogedor
Se consigue la unión del conjunto gracias a pequeños guiños de una estancia sobre otra, por ejemplo la fina lamina de mármol de Carrara los pies de la chimenea, que sumada a la envolvente oscura, consigue dar una atmosfera más íntima, óptima para un lugar destinado al descanso e intimidad.
En el detalle está la virtud
Se consigue un espacio contemporáneo, enérgico y uniforme, conectado por un suelo de parquet de tablas colocadas en espiga. Espacios que apuestan por la composición de texturas y colores en los que cada detalle aporta personalidad y un toque de vida. Carpinterías que reclaman su presencia pintadas en un vibrante azul aguamarina, tiradores de latón que aportan destellos de luz a cada rincón y luminaria a juego con el mármol de Carrara.
Soluciones que dan como resultado un espacio funcional y bello.
Insinuar sin mostrar
Pero lo que se esconde también reclama de su atención, y así encontramos armarios hechos con todo el ingenio. ¿Os creerían que detrás del armario con las líneas en diagonal se esconde la escalera que lleva a la segunda planta?
De esta manera Freehaus consigue una vivienda en la que la vida infantil y la adulta conviven en armonía, sin sacrificar ningún el uso de espacios, nutriendose mutuamente de la practicad de una y alegría de otra.

Para más información visiten: Freehaus Design 
Vía: habitissimo