domingo, 8 de enero de 2017

Las cómodas

La cómoda es un mueble auxiliar que aparece en Italia a finales del siglo XVI como una evolución del arca pero con cajones y patas. Durante toda su historia ha sido un mueble de almacenamiento propio del dormitorio principal y era de costumbre que el padre se lo regalara a su hija antes de casarse.
En el siglo pasado fue considerado uno de los muebles favoritos para la decoración de interiores, así que si tiene una cómoda heredada de su abuela, ¡no la tire! Es un mueble muy elegante y lo puede adaptar a la decoración del dormitorio. Le vamos a dar varios consejos para que se quede con él.
Antes de nada le recordamos que la función principal de la cómoda es como contenedor para almacenar objetos, ajuares, ropa, etc. Por este motivo su característica más marcada es la presencia de cajones. No obstante, si coloca un espejo en la parte superior también le podrá servir de tocador.
La situación de la cómoda ha evolucionado; en sus inicios era un mueble que se situaba únicamente en las estancias de dormir. Hoy en día hay quien lo coloca en otras estancias de la casa, como pasillos o hall de entrada, en el salón haciendo las veces de aparador, en dormitorios para bebés, e incluso, cuando las dimensiones lo permiten, en los baños. Además, al principio todas tenían todas un estilo muy definido (patitas cortas de tipo cabriolé, abombamiento en el centro, etc.); hoy en cambio las hay de todas las líneas y estilos.
La cómoda suele tener un fondo de 50cm y un alto de 90cm (en ancho hay más variedad), y las hay con patas o sin ellas (como mueble hasta el suelo). Suele distinguirse del aparador del salón en que este último es más alargado y combina cajones con puertas para poder colocar la vajilla en baldas interiores. También se distingue de la consola que se usa en entradas y pasillos en que éstas suelen ser más ligeras, con menos fondo, patas altas y como mucho una línea de cajones.
Si tiene una cómoda heredada y no le encaja con la decoración del dormitorio, puede optar por varias soluciones: pintarla de colores, lacarla en un tono plateado, forrarla con papel pintado, barnizarla o restaurarla, e incluso aplicarle ilustraciones al estilo pop art. Si en cambio encaja con la decoración, no dude en dejarla tal cual: le dará un toque vintage muy personal.
Como hemos mencionado antes, las cómodas también pueden ser situadas en los dormitorios de bebés. Es una buena solución, ya que además de almacenamiento, también puede usarse como cambiador, Incluso hay cómodas con bañeras integradas y tapa para darle varios usos (cambiador, bañera y almacenamiento).
Vía: Decofilia