martes, 3 de enero de 2017

Cómo aislar termicamente su casa y ahorrar en calefacción

Con la entrada del mes de enero y el aumento del frío puede que se esté planteando instalar, renovar o mejorar el sistema de calefacción de su casa, siempre pensando en optar por la mejor solución para ahorrar energía y climatizar su hogar de manera eficiente y sostenible. Antes de tomar una decisión, debe saber que disponer de un adecuado aislamiento térmico es la mejor inversión para conseguir el confort en su hogar minimizando el gasto en energía. En este artículo encontrará información para climatizar su vivienda de una manera eficiente y mejorar su aislamiento térmico.
El punto débil: las ventanas

Es fácil intuir que los puntos por los que más pérdidas de calor se producen se encuentran en las ventanas, pues son los elementos de menor espesor y capacidad de aislamiento. Seguro que habrá notado más frío en la proximidad de una ventana e incluso la entrada de aire frío. Son los primeros elementos a mejorar y lo puede conseguir de dos maneras: la carpintería debe tener garantizada su impermeabilidad al aire y ser totalmente estanca para impedir la entrada de aire. Se recomienda las que tienen un sistema de «rotura de puentes térmicos», que integran un elemento aislante que impide que el calor saga el exterior a través de la carpintería. El acristalamiento debe estar compuesto por dos vidrios de al menos 6 y 8 mm de espesor, disponiendo de una cámara de aire entre ellos (son los conocidos como tipo climalit). Sustituir una ventana antigua por una de estas características es la primera acción a emprender para ahorrar en calefacción. Un buen complemento son las persianas y contraventanas que colaboran en el aislamiento.
¿Qué materiales aíslan mejor?
Existen infinidad de materiales: lana de roca, fibra de vidrio, poliestirenos, poliuretanos... presentados en mantas, placas, espumas, etc. siendo cada uno de ellos más o menos adecuados, dependiendo de si se colocan en una fachada, en una cubierta, por el interior o por el exterior, sabiendo que siempre es más efectivo aislar por el exterior. A continuación recorreremos las posibilidades de mejora del aislamiento para las situaciones más habituales Es importante tener en cuenta que la capacidad de aislamiento de un producto la determina su transmitancia térmica (W/m2·K); a menor transmitancia, mayor capacidad de aislamiento.
Aisle la fachadas desde el interior

Es la solución más sencilla para mejorar el aislamiento de viviendas existentes. Los edificios antiguos (de más de 50-60 años) no suelen tener aisladas sus fachadas; introducir un aislamiento térmico mejorará sustancialmente el confort y reducirán el gasto energético. Si las fachadas son de dos tabiques de ladrillo con una cámara de aire en su interior, la solución es inyectar una espuma aislante en su interior a través de unos taladros, un sistema rápido y limpio. Si solo es de un tabique, se adosa en su cara interior un panel o manta aislante y se tapa con placas de yeso tipo Pladur o Placo (algunas de estas placas ya incorporan el aislamiento). Esta solución ocupa cerca de 10cm de espesor, haciendo las estancias algo más pequeñas pero mucho más confortables.
Aisle la fachada por su exterior

Es la mejor solución pero también la más costosa y complicada, dependiendo de la altura del edificio. Con ella se consigue crear una capa exterior perfectamente estanca a la entrada del frio, no supone una pérdida del espacio interior y acabamos teniendo una fachada totalmente renovada. Consiste en proyectar espumas o adherir paneles aislantes en su exterior y, luego, revestirlo con aplacados o revocos.

Son otro punto a proteger y, como en las fachadas, podemos actuar por su exterior o interior. En edificios existentes con cubiertas planas podemos colocar paneles e incluso placas que sirvan como pavimento sobre la cubierta existente, siempre comprobando previamente que no haya entradas previas de humedad y que el aislante sea adecuado para este uso. Si la cubierta es inclinada o para aislar únicamente una vivienda de la última planta, podemos actuar por el interior mediante un falso techo que incorpore una manta aislante. En ambos casos se pueden emplear espumas proyectas. Para viviendas de nueva construcción se están implantando las cubiertas verdes, compuestas por una capa de tierra que funciona como aislante y sobre la que se planta vegetación.
Cómo combatir un suelo frío
Si el suelo de la vivienda está apoyado directamente sobre el terreno o si se encuentra sobre un espacio abierto, es habitual tener la sensación de que el suelo nos transmite frío. Para evitarlo, se coloca una capa de aislamiento sobre el suelo que debe ser resistente al peso que le somete el uso habitual de la vivienda. Podemos retirar el pavimento existente y evitaremos perder algo de altura en la vivienda. Instalar un suelo radiante con aislamiento térmico por debajo es otra buena solución.
Recuerde
El aparato más eficiente y moderno de calefacción o de aire acondicionado se vuelve ineficaz y derrochador de energía si no se dispone de un adecuado aislamiento térmico.
Si tiene un presupuesto limitado, comience por sustituir las ventanas para ahorrar energía.
Consulte con una empresa especializada, le recomendará el sistema más adecuado para cada caso.
Los gobiernos autonómicos y el IDAE convocan periódicamente programas de ayudas para sustituir ventanas y mejorar la envolvente térmica de los edificios.

Vía: habitissimo