sábado, 10 de diciembre de 2016

Un oasis en la gran ciudad de 57 m²

Imagine que está de vacaciones y se aloja en una casa que le crea la indecisión de no saber si salir a conocer la ciudad o quedarse maravillando cada uno de los rincones de la vivienda. Esto es lo que han conseguido el estudio Piedra Papel Tijera Interiorismo en colaboración con DosPuntsArquitectes, con este pequeño apartamento turístico situado en el centro de Barcelona, al que a pesar de su reducido tamaño, no le falta de nada.
Un lugar repleto de detalles, que generan un conjunto limpio, depurado, estético, pero funcional y con un cálido minimalismo. Vacaciones así, sí.
Fotografía: Ariel Bercovik
Espacios abiertos e iluminados
En la planta baja de 43 m², comparten un único espacio abierto: salón, comedor y cocina. El estudio autor del proyecto decidió eliminar tabiques y dejar los dos pilares metálicos de la estructura vistos, lacados en color blanco, para poder tener un espacio totalmente diáfano, versátil y comunicado. Este ambiente se une a un pequeño patio interior, que es en realidad, el descansillo de la escalera del edificio, magistralmente aprovechado para comunicar verticalmente las estancias y como foco de entrada de luz natural al interior.
Amor por los materiales
La madera de roble natural se convierte en el material protagonista en todas las estancias, asciende por las paredes, reviste el mobiliario o se disgrega en piezas verticales en forma de celosía. Un material que camina entre lo natural y lo sofisticado, que inspira vida y regala una sensación de confort y calidez para sentirse como en casa.
El pavimento de porcelanato recorre todo el interior de la vivienda estableciendo una base continua y discreta, sobre la que se dibuja una gama de colores neutra y cálida en un sinfín de texturas y muebles de diseño,
El resultado es una vivienda que transmite autenticidad.
Dos grandes protagonistas
El salón - comedor es un espacio para compartir momentos, en el que los protagonistas son el mobiliario y la iluminación, de diseño y escogidos cuidadosamente.
Un sofá esquinero con base de madera y grandes cojines, que invita a tumbarse a descansar bañado por la luz natural que entra a través del patio, tamizada por la celosía de barras de madera de roble y la vegetación. Una mesa de comedor para cuatro comensales que se ilumina tenuamente por la clásica lámpara Cestita de Miguel Milá. La separación entre áreas útiles se establece por medio de unos sencillos baúles metálicos, lacados en negro con puertas de rejilla.
El espacio del salón queda abrazado por dos paredes de madera de roble natural con tres bandas paralelas de iluminación, para los momentos más tranquilos y relajados. Estos paneles, con una altura similar a lo que podría tener un paramento estándar, ayudan a recoger el área de descanso, enfatizando su presencia dentro del espacio abierto y la gran altura libre.
Durante el día, la luz natural baña el espacio a través de la claraboya del patio interior, al llegar la noche las bandas vertical de la pared y las lámparas proporcionan una agradable iluminación ambiente.
Cocina con carácter
El la cocina una gran península organiza el espacio separando funciones. Una vez más, se usa madera de roble natural para revestir las puertas del mobiliario, pero tan solo las de los muebles bajos, los de pared son de color blanco, para enfatizar la sensación de ligereza y verticalidad que aporta la gran altura libre y no romper cromáticamente el impoluto aspecto del paramento vertical. El espacio se aligera a medida que alzamos la vista.
Las encimeras se realizan en un bellísimo y delicado mármol blanco de Carrara, de aspecto tan ligero que engaña a la vista.
La iluminación led integrada focaliza la luz en la zona de trabajo y dos lamparas de suspensión cuelgan del alto techo, dando una sensación de altura infinita.
Sencillo, pero muy cuidado
Uno de los puntos claves de esta reforma es paliar el pequeño espacio y la dificultad de entrada de luz natural al interior, aprovechando la generosa altura libre. El dormitorio se inunda de luz a través del patio, pero gracias al entrevigado de madera visto, se establece un juego visual que reduce altura de la estancia para que resulte más acogedora. El mobiliario sencillo, pero muy cuidado ayuda a generar la sensación de amplitud y calma que emana el conjunto.
Sutil y natural
El baño, se oculta en planta baja tras las paredes de madera, al ser un espacio interior se necesitaba buscar alguna forma de introducir la luz natural en el interior de la estancia. Así, la pared enfrentada a la ventana se vuelve translúcida y transmite la luz hasta dentro del baño donde se multiplica al reflejarse en el cristal del lavamanos. Una solución inteligente, basada en la lógica constructiva.
Los revestimientos son sencillos y elegantes, repiten el esquema del resto de la vivienda. Las mismas baldosas de porcelanato de 60x60 cm que envuelven el pavimento, se utilizan también para el alicatado de paredes y el mueble del lavabo y la encimera se realiza en roble natural con un tratamiento antihumedad. El gran protagonista del baño es el lavamanos de piedra, que aporta un toque diferenciador.
Mostrando el esqueleto
La diversidad y creatividad, se hace evidente de manera ascendente. La escalera que recorre el patio interior, está formada por dos tramos de diferente materialidad que conducen hacia la magnifica terraza. El primer tramo acabado en porcelanato para no romper la continuidad del pavimento interior, desemboca en un segundo tramo, más estrecho y ligero, con una estructura de acero lacado en blanco y peldaños de madera. De trasfondo en este recorrido podemos ver el ADN del edificio en las paredes de ladrillo visto.
Ampliando horizontes
Además de funcionar a modo de foco iluminador, el patio interior, es un gran aliado que ayuda a ampliar los espacios y crear un vibrante dinamismo visual. El espacio interior mira al patio a través de unos amplios paramentos de vidrio y se deja inundar por la vegetación, la impresionante altura, y la luz natural que entra a través de la claraboya de vidrio.
Nací en el mediterráneo
En la última planta, la terraza simula un oasis mediterráneo, en la que gracias a la zona "chill out", la vegetación, el mobiliario y la iluminación ambiente, se puede disfrutar de maravillosas veladas y de una panorámica de la Ciudad Condal.

Para más información visiten: PPT
Vía: habitissimo